El otro día os hablaba de los rumores que estaban empezando a correr como la pólvora por Internet en torno a Wikileaks y su posible abandono por parte de su fundador Julian Assange. El caso es que mientras redactaba el post, llamadlo sexto sentido o paranoia de blogger tenía continuamente la sensación de que allí algo no acaba de encajar, la noticia venía de Cryptome.org y tras revisar un par de entradas anteriores me di cuenta de que todas mantenían un tono más bien crítico hacia Wikileaks y en concreto hacia Assange, al que acusaban de desviar fondos para uso personal provenientes de las donaciones que se hacían para el mantenimiento del sitio.

En su cuenta de Twitter, Wikileaks ya desmintió esto último y a raíz de los rumores de abandono se pusieron en contacto con The Next Web para aclarar el asunto de una vez por todas, aunque aún así también lo volvieron a poner en Twitter. La conclusión es, relativamente, sencilla: el sitio no va a ser cerrado, ni abandonado, más bien todo lo contrario, y esperan abrir pronto de nuevo la posibilidad a los usuarios de aportar nuevo material.

También es de destacar que como decía en aquel post están trabajando para mover el servidor a Islandia, el único país que por el momento les garantiza una total libertad para trabajar y seguir proporcionando filtraciones, y ya han registrado el dominio Wikileaks.is. ¿Dónde está el fallo? Por un lado Don't feed the troll, a raíz de una noticia falsa se crea una bola que cada vez se va haciendo más grande, por otro lado, y como ellos reconocen, la posición de Wikileaks siempre ha sido demasiado cerrada nivel interno y aquello había que haberlo parado mucho antes.

Sea como fuere, Wikileaks no se cierra, no se abandona, esperemos que próximamente restablezca su actividad desde Islandia y vuelva uno de los bastiones de la libertad de expresión en el siglo XXI. No sólo simboliza un desafío ante la censura, sino un ejemplo más de cómo en Internet todas las barreras acaban por ser saltadas, de que aquello de que el poder está en el pueblo, después de todo, puede que no sea un utopía.

Foto: Inphobe