Durante la educación elemental, todos nos familiarizamos con el término minerales raros durante las clases de Química. Muchos de estos elementos, sin embargo, se encuentran insertos en muchos de los aparatos electrónicos que utilizamos en la actualidad. Conforme avanza la tecnología, la industria se apoya cada vez más en los inquilinos del fondo de la tabla periódica. Pero, ¿qué tan inusuales son en nuestro planeta? ¿Corren riesgo de agotarse pronto?

Lo primero que hay que dejar en claro es que el término es un poco obsoleto. Acuñado hace más de dos siglos, hacía referencia a minerales cuyas aplicaciones eran desconocidas en ese momento. Los elementos raros ligeros, como el cerio (usado en el pulido de lentes), es relativamente abundante; mientras que los pesados, como el europio (empleado en televisiones a color y lámparas fluorescentes), sí es más complicado de hallar. Es decir, su rareza no necesariamente radica en que existan en poca cantidad en el mundo.

De hecho, la mayoría de estos elementos se encuentran concentrados en China. El gigante asiático acapara cerca del 95% de la extracción de estos minerales. Si bien ahora China es quien surte a la industria global, poco a poco está tendencia se revertirá por dos razones principales. La primera es una cuestión de demanda, ya que se espera que entre dos y cinco años, la demanda interna de China sobrepase su capacidad de exportación. La segunda razón es una cuestión de independencia y soberanía, ya que a Estados Unidos le hace ruido que su industria dependa tanto de otro país.

La rareza de estos minerales también hace referencia a su extracción y tratamiento. Si bien no son tan difíciles de hallar, manejarlos sí requieren mucho cuidado. La mayoría de estos minerales producen residuos radioactivos, por lo cual las políticas ambientales son sumamente estrictas. Ésta es otra razón por la que Estados Unidos va en desventaja contra China, ya que las políticas laborales del régimen asiático no son famosas por su estricto apego al cuidado a los trabajadores.

Así, los minerales raros insertan cada vez más en el día a día, conforme nuestro estilo de vida dependa más de los aparatos tecnológicos. Estos elementos no son raros de hallar, por lo que no hay que temer que los yacimientos se agoten pronto (de hecho, se consumen apenas 130.000 toneladas métricas al año). Sin embargo, los factores políticos y ecológicos si hacen que el mercado de los minerales raros esté en las manos de unos pocos. Los recursos están: el problema es cómo (y quién) los saca.