En alguna ocasión he comentado que una de las grandes ventajas de los smartphones son las aplicaciones, ya que pueden multiplicar el uso que le demos a nuestro dispositivo de forma exponencial según el número de aplicaciones que tengamos disponibles y evidentemente de la calidad que tengan estas. Los portales de apps se han convertido en un gran filón, donde los usuarios pueden encontrar muchos recursos y las empresas muchas descargas e ingresos en el caso de que las aplicaciones no sean gratuitas.

Pero estos portales no están exentos de polémica debido a que todo lo bueno que puede llevar al usuario se puede convertir en algo malo, si nos encontramos con una aplicación que no sea segura. Y ese ha sido el caso que se ha dado en la Android Market, de donde Google se ha visto obligado a eliminar una aplicación que incumplía las condiciones. Pero no quedó todo en eso, ya que la empresa de Mointain View ha eliminado esta aplicación de forma remota de todos los dispositivos que la instalaron según han informado en el blog oficial de desarrolladores de Android.

Esto no es algo nuevo ya que de hace tiempo se conoce que pueden hacer tanto Google como Apple en su AppStore o Microsoft en Windows Marketplace, pero hasta ahora no se había llevado a cabo una eliminación en ninguna de estas tres tiendas de aplicaciones.

Si se han dado casos similares en otras stores, como lo sucedido hace un año con Amazon que eliminó remotamente de Kindle los libros 1984 y Rebelión de George Orwell por lo que se llevó muchas críticas y el CEO de la empresa, Jeff Bezos, tuvo que disculparse públicamente.

Ya se sabe que Apple ha rechazado en más de una ocasión aplicaciones que duplicaban funcionalidades ya existentes en el iPhone, aunque en los últimos meses parece que esto ha cambiado y han aprobado Opera. Google ha eliminado esta aplicación y ha enviado una notificación a los usuarios que la tenían instalada, ¿pero hasta qué punto deben tener control las empresas sobre nuestros dispositivos?

Desde mi punto de vista, creo que es necesario un sistema de verificación que compruebe si una aplicación es segura antes de ser incluida en su tienda, así como comprobar diversos aspectos como que no provoque bloqueos en nuestro teléfono y en general, que no haga peligrar los datos que manejamos a diario desde nuestro dispositivo. Pero el usuario siempre tiene que ser el que tenga la última palabra sobre lo que puede o no instalar en su smartphone, como si de un ordenador más se tratara, tanto para instalar como para eliminar aplicaciones.

¿De qué modo ves este asunto, te parece correcto lo que ha hecho Google? ¿Las empresas tienen demasiado control sobre nuestros dispositivos?