¿Se viene una escasez de médicos en los países en desarrollo? La reforma sanitaria de Barack Obama, aprobada en marzo de este año, podría crear un vórtice en la demanda de profesionales de la medicina. Con esta nueva política, Estados Unidos se encuentra urgido para llenar las nuevas plazas. ¿Dónde buscar? En los países en desarrollo. Los salarios, la condición de vida, los jugosos contratos... todos estos beneficios amenazan con provocar un éxodo de médicos hacia el gigante norteamericano.

Malas noticias para regiones del mundo como América Latina, Asia o África, quienes verán a muchas de sus mejores mentes seducidas por el dinero de Estados Unidos. La aprobación de la reforma sanitaria ha generado una necesidad imperante para cubrir plazas de especialistas. El problema es que hay manera de llenar esos nuevos empleos. Pero, ¿no tiene EE.UU. las mejores facultades de medicina del mundo? ¿No está siempre a la vanguardia en investigaciones médicos? ¿No son la punta de lanza en tecnología y ciencia? Sí, pero su modelo formativo deja fuera a decenas de miles de potenciales estudiantes por falta de lugares en las universidades y escasez de financiamiento.

Estados Unidos goza de 13.22 médicos por cada 1000 habitantes, mientras que en promedio, un país en desarrollo tiene sólo un profesional de la salud por cada centenamillar de personas. No es la primera vez que le sucede un problema similar al país de las barras y las estrellas. El Departamento de Defensa ya ha puesto manos a la obra para reclutar niños y jóvenes para que se interesen en ramas de la ciencia y la ingeniería, y así depender menos de los extranjeros. Urge poner manos a la obra un programa similar en un país en el que el 28% de sus médicos residentes son de otra nación.

Sacar a los médicos de los países en desarrollo no sólo limita la práctica, sino también la formación. Al quedarse sin sus mejores cerebros, también se reducen las posibilidades de que estos profesionales engrosen las filas de la Academia, bajando la calidad de la educación. Resulta paradójico este fenómeno, toda vez que la administración de Obama se ha comprometido a mejorar la salud de los países más pobres con un apoyo de 63 mil millones de dólares a la Iniciativa de Salud Global. Al final, tanto dinero será una inversión en vano: grandes hospitales sin profesionales que los atiendan.