Si bien desde hace unos años House M.D. es una de las series a ver, con la finalización de Battlestar Galactica y Lost hay un espacio vacío que, si bien la tira del excéntrico médico inspirado en Sherlock Holmes no puede llenar del todo (ninguna lo hará por el momento) creo que es la única que mantiene actualmente un nivel claramente superior al resto. Se trata de una serie excelente que gracias a la personalidad de Gregory House, su relación con el equipo médico y a sus diagnósticos se ha convertido en uno de los programas que más ansiosos esperamos semana tras semana. Y la medicina cumple un rol enorme dentro de todos y cada uno de los episodios. Los que hemos visto a House M.D. desde la primera temporada, hemos visto cómo cambiaba el centro de atención de los casos a las relaciones y quizás sea este uno de los motivos (además de un guión magnífico, por supuesto) por los que la serie se mantiene fresca después de seis temporadas, pero aún así sigue siendo fundamental a la historia y a su atractivo.

No debo exagerar al decir que todos, en algún momento determinado, nos hemos preguntado cuánto habrá de veraz en la trama. Porque los casos no son simples y los diagnósticos menos aún, nada más alejado de House M.D. que E.R.. Una ley que podría definir la serie es que si a simple vista parece que tienes un resfriado, no lo tienes: padeces de una enfermedad extraña o una infección poco común que sólo una mente brillante como la de House podría deducir de los síntomas. Robert Sean Leonard, el actor que representa a Wilson, el único amigo de Gregory House, llegó a confesar que desde que actúa en la serie se ha convertiro en un hipocondríaco hecho y derecho y es cierto, si tienes que ir al médico a una simple revisión, no veas House por unos días pues pensarás que estás al borde de la muerte.

En fin, el asunto es que en varias ocasiones me pregunté si el diagnóstico sería apropiado de acuerdo a los síntomas, si tal o cual enfermedad estarían retratadas con fidelidad, cuánta lógica hay detrás de las deducciones de House, etc. La respuesta me llegó el día de hoy mediante Polite Dissent, el blog de un joven médico de Virginia en el que tiene una completísima y particular lista de episodios de House M.D. Allí contamos con un breve resumen de cada episodio, pero lo más importante, también hay una profunda crítica de los aciertos y fallos realizados en cuestiones médicas. Así es que se enterarán si la deducción de House no tuvo sentido, si la presión del paciente no debería haber bajado en lo más mínimo y sin embargo lo hizo o si un estudio no fue realizado como debería y en consecuencia llegaron a la respuesta al “misterio”, etc., episodio por episodio. Del mismo modo, verán una enorme cantidad de aciertos que confirman el buen nivel de los guiones de la serie. Lamentablemente el blog está en inglés, pero para quienes puedan leerlo, piensen dos veces antes de hacerlo: estamos hablando de 131 episodios llenos de enfermedades poco comunes y deberemos mantener disponible constantemente una pestaña abierta con Wikipedia. Eso sí, si tienen unos minutos libres, les aseguro que es igual de interesante que divertido.