Quedarse sin papel higiénico en el cubículo de un baño público es una pesadilla recurrente. Eso le ha ocurrido a @Naika_Tei, un japonés que, tras usar un inodoro de un Yodobashi Camera (una cadena de tiendas de electrodomésticos, al estilo de una RadioShack), se percató que el papel se había terminado. ¿Qué hacer en esos momentos de desesperación? Mandar un tweet de auxilio.

Veinte minutos después del haber enviado el mensaje, un alma caritativa acudió al rescate de @Naika_Tei, llevándole el insumo que necesitaba. Aunque está es una de las historias WTF! que nos regala Twitter, no son inusuales los casos en los que la red social sirve para auxiliar al prójimo. No son raras las historias en las que una persona en alguna emergencia (un choque, un desperfecto, incluso un asalto) recurre a un tweet para lanzar un mensaje al aire, una botella al mar de información, con la esperanza de que alguien preste atención (y acción) a su reclamo.

Historias como las de @Naika_Tei (más allá de lo jocoso del asunto) nos muestra el lado más humano de la interacción en Twitter. La red social es un cúmulo de situaciones cotidianas que se entrelazan, en las que la cooperación y el apoyo al prójimo son palpables. Y, por supuesto, también son una fuente inagotable de buenas anécdotas. Ya me imagino al japonés aquel relatando en la oficina: "¿ya les conté de aquella vez que me quedé sin papel en el baño y un extraño llegó a salvarme?"