El viernes pasado les comentaba sobre la iniciativa de #ApagonTelevisa, la cual se convocaba a los usuarios de Twitter de México a no sintonizar la programación de la televisora como reprimenda a las declaraciones vertidas contra la red social en el programa Tercer Grado. La propuesta original, además, incluía la apertura de un espacio de réplica y el exordio a los organismos gubernamentales para que aprovecharan las redes sociales como un mecanismo de comunicación ciudadana, en lugar de denostar a diestra y siniestra contra ellas.

¿Cuáles son los resultados del #ApagonTelevisa? Visiblemente, ninguno. Salvo algunas reprimendas del periodismo nacional (que, por cierto, contribuyen a aumentar la pugna y no a conciliar), el impacto no es calculable. Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos nos permite algunas lecciones a aprender. A modo de autocrítica, les comparto seis situaciones que pueden mejorarse a futuro para otras iniciativas de este tipo, con el afán de contribuir aunque sea con un grano de arena.

  1. Objetivos: ¿Cuál es el objetivo del #ApagonTelevisa? Si su función era meramente catártica, un grito de desahogo, ¡felicidades! Sin embargo, dejar este tipo de acciones en el ámbito del reclamo y la queja es un ejercicio puramente ocioso. La iniciativa original incluía la demanda de un espacio de réplica, de una oportunidad a cuadro de demostrar que las redes sociales no están "llenas de odio" ni "secuestradas" por agitadores. Por desgracia, se ha lanzado el mensaje equivocado, minimizando una propuesta seria como un simple berrinche.

  2. Dirección: Que una iniciativa sea gestada por un grupo de personas no implica que carezca de dirección. Grave error. Las iniciativas democráticas no implican que todos dirijan, sino que los líderes son electos por los miembros del grupo. ¿Quién estaba detrás de la cabeza del #ApagonTelevisa? Aparentemente nadie. En el afán por no querer parecer impositivo y enarbolar la bandera del movimiento, nadie se decidió por tomar la responsabilidad. El caso #internetnecesario (tan citado como el gran éxito del activismo de Twitter en México) es una muestra de que la organización es indispensable. Los usuarios que decidieron ejercer presión, al grado de acudir al Senado, actuaron como representantes de la causa. Desafortunadamente, sin gente que tomara la batuta, la acción perdió fuerza y credibilidad, asemejándose más a una marcha iracunda que una protesta organizada.

  3. Aceptación interna: "Ahí les encargo que en mi ausencia no destruyan más empresas. Con Televisa fue suficiente esta semana." Este tipo de mensajes ---algunos graciosos, otros con tintes más mordaces--- puluraron por Twitter durante el fin de semana. Así como existía un gran número de personas apoyando al #ApagonTelevisa, también existió una cifra considerable en desacuerdo. La mayor parte de la desaprobación venía, principalmente, del desconocimiento de los objetivos. Está claro que si no se ve un fin tangible, tampoco se garantiza la aceptación interna. Paradójicamente, el boicot a Televisa fue boicoteado desde dentro.

  4. Medición de resultados: Como comentaba en mi artículo anterior, el gran defecto es que no existe una medición de resultados. Bien apuntaban algunos lectores que esta situación podía haberse superado con el apoyo de otras instancias, como periódicos o agencias de investigación de mercados. Sin cifras o datos que respalden de manera alguna las acciones del #ApagonTelevisa, la percepción general es negativa, de una esfuerzo infructuoso, y sobre todo, de una enorme pérdida de tiempo. Sin mecanismos de retroalimentación, si el movimiento llegó a tener algún logro, jamás se sabrá por falta de esta información.

  5. Acciones complementarias: Mucho se decía que el 30 de abril se darían a conocer acciones complementarias. Será que yo no estuve tan atento en Twitter, pero jamás vi alguna. El gran defecto del "activismo de Twitter" es que se queda en el escritorio y casi nunca pasa al plano real. ¿Alguien giró alguna carta a Televisa para solicitar derecho de réplica? Nuevamente, pongo como ejemplo el caso #internetnecesario, donde los usuarios se abrieron espacio para discutir con el Senado. Twitter sirve para organizar, pero no es una panacea social. 140 caracteres no cambian al mundo si la persona no se despega del teclado.

  6. Proyección a largo plazo: ¿Y todo para qué? Si es sólo un reclamo a las declaraciones de Tercer Grado, no tengo más que concordar con Álvaro Cueva que la comunidad de Twitter en México tiene la piel muy delgada y es insensible a la crítica. ¿Qué se buscaba con el #ApagonTelevisa? Movimientos de este tipo requieren de continuidad, de proyecciones a futuro, de objetivos a corto, mediano y largo plazo. Por que si no, bueno, quedémonos con el reclamo, la queja y el desahogo, sin aspirar a nada más.