El pasado día 20 de abril se producía la catástrofe en el Golfo de México: la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, propiedad de BP, se incendió primero y hundió después hasta unos 1.525 metros de profundidad, dando lugar a una enorme fuga por la que desde el mentado día no han parado de salir ingentes cantidades de petróleo.

Estamos ante un desastre ecológico de grandes proporciones, por mucha justificación que algunos quieran buscar. Pero realmente, ¿cual es la magnitud de este desastre? Pues a esa pregunta voy a intentar dar respuesta con este post, así que ahí van diversos datos, cifras e informaciones varias relacionadas con esta última barbaridad provocada por el hombre.

La catástrofe en números

Una de las mejores maneras de tomar conciencia sobre el tamaño “de lo que sea” es hablar de ello en números, así que por ahí voy a empezar.

  • La cantidad de petróleo que se está vertiendo al océano es equivalente a 3,5 barriles de crudo por minuto
  • Esto supera por 5 las primeras estimaciones
  • Según los cálculos, se han vertido entre 8 y 9 millones de litros de petróleo en las aguas profundas del Golfo de México desde el pasado día 20
  • 69 barcos están participando actualmente en las operaciones de limpieza
  • Se han desplegado casi 50 kilómetros de barreras flotantes para contener el vertido de la superficie
  • Hay almacenados otros 140 kilómetros más de estas barreras
  • Y se han pedido otros 156 kilómetros
  • El derrame es casi del tamaño de la isla de Jamaica
  • Si en 50 días no se consigue frenar la fuga, la cantidad de petróleo vertido igualará al del Exxon Valdez (30.000 toneladas derramadas) y en cuatro meses al del Prestige (70.000 toneladas)

¿Opciones para atajar el problema?

Se barajaron varias, algunas ya se han intentado con resultados poco satisfactorios, otras están funcionando aunque solamente son parches y “las definitivas” tienen pocas probabilidades de triunfar. De manera resumida:

  • Se han colocado barreras en la superficie para contener el vertido que llega a la superficie, pero hay que estar realizando constantemente labores de mantenimiento y solamente son un pequeño parche al problema.
  • Hay varios barcos en la superficie succionando el petróleo, pero al igual que en el caso anterior estos están a merced de la climatología y por lo que explicaba arriba, mucho crudo se está quedando en el fondo.
  • BP envió nueve robots hasta el fondo para activar el sistema de seguridad que frenaría parte del escape. No funcionó.
  • Una de las soluciones definitivas de las que se hablan consiste en realizar un “pozo de alivio”, es decir crear un pozo alternativo a través del que inyectarían un líquido más pesado que el petróleo que haría las veces de tapón. El problema es que se tardarían unos tres meses en realizarlo.
  • La otra solución definitiva que ya se ha puesto en marcha consiste en tapar las fugas principales (tres) con unas campanas conectadas a un barco mediante tuberías que extraerían el petróleo. El problema en esta ocasión es que nunca se ha realizado una maniobra de este tipo en aguas tan profundas.

Va de dinero

En la época que vivimos, nos guste o no, el dinero manda y debido a esto todos utilizamos como baremo las pérdidas económicas para calcular el impacto de cualquier cosa, también de desastres naturales, así que no podía dejar de mostrar algo de esto también.

  • Se calcula que BP está gastando aproximadamente unos 6 millones de dólares diarios en las labores de limpieza.
  • Realizar el “pozo de alivio”, lo que si no sale bien el tema de las campanas habrá que hacer, saldría por 100 millones de dólares.
  • En total los gastos de labores de limpieza ascenderían según estimaciones a 200 millones de dólares.
  • Reemplazar la plataforma ahora hundida saldrá por 700 millones de dólares.

Y hasta aquí este breve repaso de la situación. Antes de terminar dejar claro que varias de las cifras que aparecen por aquí son estimativas además de que cambian constantemente (obviamente). Por otro lado nos queda saber lo más importante, el impacto medioambiental real que tendrá esta catástrofe, pero mucho me temo que eso no lo sabremos hasta dentro de mucho, y eso con suerte. Ahora solamente espero que se consiga frenar el problema cuanto antes para comenzar con las tareas de recuperación, y que este pequeño texto sirva para que nos demos cuenta realmente de ante lo que estamos, no es ninguna broma.

Vía: Infografía GSD Digital | Infografía de GOOD | Wikipedia | Público | El País | ABC | Imagen: NASA