Recuerdo cuando ingresé a Facebook, a mediados de 2005. Una amiga se había ido de intercambio a Santa Cruz y me lo recomendó para mantenernos en contacto. En ese entonces, Facebook sólo aceptaba registros a través de direcciones de correo de universidades de Estados Unidos, con algunas honrosas excepciones en otros países (entre ellas, la universidad donde estudié). Era historia antigua, cuando lo más que podías hacer era subir fotos o escribir en el muro de algún contacto.

En seis años de vida, Facebook pasó de ser una red exclusiva de universitarios a ser la red social más popular del planeta. En septiembre de 2006, Mark Zuckerberg dio el anuncio que cambiaría la interacción en la red: Facebook estaría disponible para cualquiera. Aunque en un principio, la exclusividad de Facebook era una de las cualidades por las que el usuario prefería esta red social a otras como MySpace (o Hi5, ¿se acuerdan?), la apertura logró captar la atención de todos. Hoy en día, Facebook cuenta con más de 400 millones de usuarios.

Con la apertura, los datos comenzaron a quedar a la vista de todos. Actualmente, la actividad de un usuario es Facebook es tan importante que algunas compañías comienzan a darle más valor a los perfiles de sus empleados potenciales que a su curriculum vitae. Facebook se ha lanzado a la conquista de la red, tratando de erigirse como el motor social de Internet. La homogeneización del botón me gusta (I like) es parte de una serie de iniciativas que buscan concentrar toda la actividad en línea de una persona en el perfil de Facebook.

Las siguientes imágenes muestras cómo nuestros datos se han hecho cada vez más públicos. Cada movimiento en Internet, cada acción en la red, cada página que nos gusta, todo queda registrado y visible. La evolución de la privacidad en la red social nos muestra cómo Facebook se ha convertido en la nueva vitrina, nuestra carta de presentación. ¡Qué tiempos aquellos, allá en un remoto 2005, cuando lo que pasaba en Facebook, se quedaba en Facebook!