Nuevamente salen a la luz las denuncias de trato inhumano hacia los trabajadores que manufacturan el iPad en China. Desde hace tiempo, las críticas a Apple por las malas condiciones laborales son una constante en los diarios. En esta ocasión, las investigaciones se emprenden a causa del suicidio de varios trabajadores chinos, quienes se quitaron la vida al tirarse de los techos de las fábricas por la presión apabullante y el trato infrahumano que reciben en las fábricas.

Los datos son escalofriantes. La mayoría de sus 102 instalaciones siguen horarios laborales rigurosos, con un límite semanal de 60 horas, equivalente a 12 horas de trabajo al día. Se calcula que 57% de las fábricas no respetan el límite de 12 horas laborales, el 39% de los centros no cumplen con las reglas de prevención de lesiones, y que 30% de estos lugares incumplen la normativa del manejo de químicos tóxicos. Todos los riegos, por un sueldazo: 35 céntimos de euro la hora. Eso sí, no sé qué es más triste: que un trabajador chino saque, en promedio, 4.2 euros al día: o que esa cifra supere el salario mínimo de ocho horas en México ($57.46).

Las cosas están graves en la instalación de Foxconn, cerca de la ciudad sureña de Shenzhen (China). 11 intentos de suicidio se han registrado, dejando como resultado a nueve muertos y dos heridos de gravedad por saltos desde el techo en los primeros cinco meses de 2010. Apple ha declarado que está "triste y molesta" con la situación, y los de la manzanita han prometido que investigarán los sucesos. Como siempre, como nunca. Mientras tanto, la gente se muere por un iPad. Literal.