Desde hace ya un tiempo un nuevo producto pseudocientífico inunda las muñecas de toda clase de personas: las pulseras Power Balance, o esas que según sus creadores convierten al que la porta en una especie de Superman (mejora la fuerza, el equilibrio, la resistencia, los tiempos de recuperación, la flexibilidad, la concentración... la de Dios vamos).

A pesar de que ya se han publicado muchos artículos con la pulserita como protagonista -por ejemplo este de mi compañero Carlos-, hoy vengo con otro más que nadie debería perderse principalmente por dos razones: está cargado de humor y dice verdades como puños. El mentado artículo, titulado como Dios en la muñeca, es autoría de Jose A. Pérez y lo podéis encontrar íntegro en su genial bitácora “MI MESA COJEA”. Yo os dejo solamente con el último párrafo del mismo para que os entren ganas de más:

Las pulseritas mágicas son un detector de encefalogramas planos terminales, la demostración de que, en el siglo XXI, cualquier cosa envuelta en plástico puede adquirir el estatus de Nuevo Jesucristo. Esos trozos de goma son la última moda en iconografía idiotizante para la masa sin capacidad crítica. Esas pulseras, igual que los crucifijos, deberían ser prohibidas en los colegios. Y por cierto, lehendakari, también en los parlamentos.

Amén señor Jose A. Pérez.