Harto estoy, yo y muchos más, de escuchar día sí y día también alguna chorrada relacionada con los videojuegos. Toda clase de críticas se han vertido contra este respetable entretenimiento en los últimos tiempos por lo que sinceramente pensaba que nada me podía sorprender ya, pero estaba completamente equivocado. Según ha declarado el terapeuta Steve Pope a la publicación Lancashire Evening Post, y cito textualmente, “pasar dos horas jugando a un videojuego es equivalente a tomar una raya de cocaína en cuanto a la excitación que produce”.

Y tras decir esto se quedó más ancho que un ocho. Pero por supuesto, no se conformó solamente con soltar semejante chorrada y siguió por las clásicas: que si los videojuegos generan violencia entre los jóvenes, que si cada vez más jóvenes son adictos a los videojuegos, que si blablabla.

Sinceramente, cada vez tengo más claro que esta tendencia de achacar todos los males que sufre la juventud a los videojuegos es una cortina de humo para ocultar los verdaderos problemas, que son mucho más complicados de solucionar que terminar con la adicción de un joven a los videojuegos. Por ejemplo, si un chaval tras jugar las horas que sean (y me da igual 2 que 20) al videojuego más violento que nos podamos imaginar coge un subfusil Uzi y mata a 5 compañeros de instituto, la culpa no es del videojuego. No hace falta ser terapeuta para ver que un chico que es capaz de hacer algo así es que no está bien de la cabeza, y esos niveles de trastorno no los provocan los videojuegos, pero sí otros factores muy extendidos en las sociedades de los "países desarrollados".

¿Que los videojuegos puedan provocar algún problema? Seguro, pero una cosa es eso y otra muy diferente equiparar la adicción a los videojuegos con la adicción a la cocaína y las sensaciones que produce una y otra cosa. Ya basta de criminalizar de manera completamente gratuita a los videojuegos y los que los consumen.

Vía: Kotaku

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