¡Habemus candidata al Ig Nobel! El centro tecnológico Cartif, en Valladolid, se ha gastado tres años y 24 millones de euros en crear la galleta perfecta. No es una mera cuestión de vanidad, sino que el objetivo primordial es reinventar la fórmula de la galleta convencional para hacerla más saludable, sin sacrificar el sabor.

Actualización: El centro tecnológico Cartif nos ha aclarado por correo electrónico que los 24 millones del presupuesto no están enteramente dedicados a este proyecto, sino que es la cifra total destinada a los 14 socios del CENIT HIGEA.

El proyecto, auspiciado por el Centro para el Desarrollo Técnico Industrial de España, inició en 2007 y se espera que culmine este año. El propósito de reformular la galleta es contribuir en la prevención de enfermedades alimentarias crónicas. María Morillo, jefa del proyecto, indica que el objetivo primordial es generar una galleta más sana modificando las grasas y las azúcares del producto.

El truco está en no añadir más azúcar a la fórmula, al tiempo que se cambian las grasas trans por otras de tipo insaturado - como el aceite de girasol. Loable tarea la de redefinir a la galleta, ya que en promedio, cada español consume poco más de ocho kilogramos de este alimento por año. Pero, ¿en serio? ¿vale ese tiempo y una barbaridad de euros por la galleta perfecta? ¿Será que sale más barato reinventarse la repostería que educar a la gente?