Cada día que pasa la batalla entre los “pro-evolución” de la industria cultural y los “proteccionistas del sistema actualse pone más fea, principalmente debido a que los grandes actores de la industria se niegan a evolucionar, han decidido que la mejor estrategia a seguir, apoyados por los poderes políticos, es blindar lo actual legalmente y atizar a diestra y siniestra con demandas.

Para justificar dicha estrategia siempre argumentan lo mismo, que la piratería está matando su modelo, un argumento completamente simplista con el que se pretenden ocultar las verdaderas razones que les están impulsando a luchar contra todo lo que huele a nuevo, siendo la principal que no quieren perder el control. Una nueva muestra de esto la encontramos en un reciente movimiento realizado por Sony si nos paramos a analizarlo un poco.

Resulta que la marca ha decidido dejar de fabricar disquetes también en Japón, es decir que estamos ante la estocada final a este soporte por parte de Sony (en marzo de este año frenaron las ventas de dicho soporte en casi todos los países en los que operan). La razón detrás del movimiento, proporcionada por Sony, es más que obvia: los nuevos soportes han dejado obsoletos a los disquetes y las ventas han caído, argumentación que al salir de Sony da lugar a una curiosa paradoja. Sony no tiene problemas en que el disquete muera, pero el mismo razonamiento que ellos utilizan para justificar la muerte de dicho soporte, no es válido para esta y otras empresas cuando lo aplicamos al actual modelo industrial/cultural, al que le está pasando algo similar a lo que ocurre con los disquetes: los consumidores no quieren seguir utilizando determinados soportes para consumir cultura, pero ante esta tesitura en vez de promover las compañías nuevas soluiciones, como en el caso de los disquetes, han decidido enrocarse, lo que a su vez se traduce en un aumento de sitios que se dedican a distribuir los contenidos, de manera ilegal, por la vía que el usuario demanda y utiliza cada vez más, Internet.

Pero entonces ¿por qué en el caso de los disquetes sí se opta por evolucionar y en el de la distribución cultural no? Personalmente lo tengo bastante claro. Por un lado encontramos que están liderando esta muerte, terminan con el soporte una vez conseguida buena posición en el nuevo ecosistema de soportes físicos, evolución que además se produce sin perder ellos el control en ningún momento. Por el otro en Internet las cosas funcionan de manera un poco particular y si se quiere funcionar hay que ceder en parte a las exigencias del usuario (escucha proactiva que le llaman los modernos).

Ahora bien, lo tienen crudo. En el caso de los soportes físicos sí pueden aplicar sus reglas, pero en Internet, como se está viendo, no (al menos hasta hoy, mañana ya veremos si la puesta en marcha del acuerdo ACTA y demás barrabasadas similares se traducen en cambios reales). Si quieren entrar a jugar en Internet, lo tendrán que hacer con las normas no escritas que lo rigen y por lo tanto necesitarán evolucionar de manera profunda, y si no lo hacen ellos, ya lo harán otros (a que sí Google, Spotify y demás).