"No hay escasez de agua en el planeta azul: sólo de agua dulce", señala Karen E. Lange, del National Geographic, en un artículo que explora las nuevas tecnologías para potabilizar el agua. Después de todo, cerca del 70$% de la superficie de nuestro planeta se encuentra recubierta por el vital líquido. El problema es básico: tenemos muchísima, pero la cantidad que podemos utilizar es muy limitada.

El proceso de desalinización del agua no es novedoso. Se emplea desde la década de los sesentas en Medio Oriente, y se ha ido extendiendo a lo largo de 150 países. Las naciones de esa zona del mundo, tan privilegiadas en petróleo como castigadas en agua, han experimentado con aproximaciones útiles, pero muy costosas. El método más extendido es la destilación por fuerza bruta, que consiste en ebullir el agua del mar hasta provocar la evaporación, para posteriormente condersarla sin la sal. Otro de los mecanismos más empleados es la ósmosis inversa, que consiste en pasar el líquido por una membrana que captura la sal.

Estos dos métodos requieren demasiada energía - por ende, un gasto elevado. Hasta ahora, son tres las alternativas que podrían ser exitosas en el futuro. Por una parte, se encuentra la ósmosis forzada, que consiste en pasar el líquido por una membrana porosa hacia una solución más salada que el agua de mar, pero con un tipo de sal que se evapora más rápidamente. Las otras dos opciones se enfocan en la membrana, sustituyendola por poros de nanotubos de carbono; o en la tercera posibildad, que emplea las proteínas que conducen las moléculas del H20 por las membranas celulares.

El panorama es alentador, pero el deterioro parece más veloz que los avances. Por ejemplo, aún no hay una forma de aprovechar la salmuera (agua con una alta cantidad de sal disuelta) que resta de los procesos. Paradójicamente, al destilar el agua de mar, los residuos que regresan aumental la salinidad de los océanos. Así, la batalla por el líquido vital se libra -por el momento- en los laboratorios del mundo, con la esperanza de que la búsqueda del agua no tome las armas. La carrera por la desalinización ha comenzado: no importa qué nación la gane, porque si la derrota sería para toda la Humanidad.