Florida tiene un nuevo enemigo: las pitones. Estas serpientes representan una amenaza para el balance ecológico en los Everglades, una región pantanosa al sur del estado. Estos animales se han convertido en una pesadilla para los granjeros que habitan en la zona, razón por la cual el Departamento de Bomberos trabaja a marchas forzadas para contener la invasión.

No se sabe con exactitud cuántas pitones están sueltas o cómo llegaron ahí, pero se estima que el número asciende a las 100.000. A pesar de que una parte significativa de la población de serpientes pereció en febrero a causa del frío extremo, la cifra aún es considerable. Se especula que estas pitones son la descendencia de mascotas no queridas que fueron liberadas en los pantanos. Otra teoría es que las serpientes llegaron volando -literalmente- a causa del huracán Andrew en 1992.

Las pitones representan un grave problema en Florida. Un ejemplar bien desarrollado es capaz de someter a casi cualquier animal salvaje de la zona, desde un mapache hasta un lagarto. Por si fuera poco, su índice de reproducción es alto, ya que una pitón hembra es capaz de poner hasta 100 huevos al año.

En últimos años, el gobierno de EE.UU. ha tomado medidas para evitar la proliferacion. En 2008, se aprobó una ley que obliga a los dueños de serpientes a implantarles un chip; mientras que en 2010, la administración federal presentó una propuesta de prohibición a la importación de pitones birmanas y otros ocho tipos de constrictoras.

Las pitones han resultado ser un hueso muy duro de roer, ya que ninguno de los 60 cazadores autorizados ha conseguido matar una sola serpientes en las áreas aledañas al Parque Nacional de los Everglades. La infestación ha llegado a tal grado que el gobierno local estudia la posibilidad de abrir una temporada de caza de serpientes (¿dónde he visto eso antes?). La guerra contra las pitones va en serio, y por ahora, Florida va perdiendo.