Una de las misiones espaciales más accidentadas de todas las que ha habido fue sin ninguna duda la del Apolo 13, que tenía por objetivo llegar a la Luna y aterrizar en su superficie pero que por problemas técnicos nunca lo consiguió.

Los problemas para el Apolo 13 y sus tripulantes, Jim Lovell, Jack Swigert y Fred Haise, empezaron nada más despegar y las cosas se complicaron hasta el extremo transcurridas 55 horas de vuelo, momento en el que el tanque de oxígeno número dos explotó y Swigert pronunció la mítica frase que ya ha pasado a la historia: Houston, tenemos un problema.

Y vaya que si lo tenían. El pelotazo dejó inservible el tanque de oxígeno número uno y las células de combustible que les proporcionaban electricidad, agua, oxígeno y luz también fallaron. ¿Cómo volverían a la Tierra sin energía? Pues en parte lo consiguieron gracias al par de imágenes que acompañan a este post.

Concretamente lo que estas imágenes muestran son un par de páginas del manual del Apolo 13 en las que se explica cómo apagar los sistemas eléctricos de la nave, lo que finalmente se hizo para ahorrar energía y gracias a lo cual los tres tripulantes pudieron volver a casa.

Obviamente estas páginas no hubieran servido de mucho sin la pericia, conocimientos y sangre fría de la tripulación del Apolo 13 y los ingenieros de la NASA, quienes, tras tener resuelto el tema de la energía que era lo primero a solucionar, se tuvieron que enfrentar a otras muchas cosas. En cualquier caso, observad bien estas imágenes ya que no son dos páginas de un manual cualquiera, estáis viendo un trozo de historia de la carrera espacial en papel, que por cierto la firma Bonhams va a subastar este próximo día 13 de abril.

Vía: Gizmodo