Menuda indiscreción: un soldado israelí reveló accidentalmente un operativo de detenciones en Cisjordania a través de su cuenta de Facebook. El soldado, miembro de la unidad de élite de los Cuerpos de Artillería, publicó: "Este miércoles, vamos a limpiar Binyamin en un operativo de arrestos. Mañana otro operativo de arrestos y después, si Dios quiere, a casa este jueves".

Tras ser acusado por sus compañeros, el ejército israelí decidió castigar al soldado imprudente con diez días de prisión, además de retirarlo de la unidad a la que pertenecía. La Unidad de Seguridad de la Información de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) ha declarado su preocupación por estas situaciones, pues afirman que la inteligencia enemiga se vale de Internet para obtener información útil.

Un caso que pone nuevamente en el debate el uso de Internet para los militares. En días pasados, resultó sorpresiva la apertura del Pentágono para que los soldados estadounidenses tuvieran permiso para emplear Internet. Y es que son obvios los problemas de seguridad que representan las redes sociales para los cuerpos de inteligencia. Un simple descuido puede poner en peligro una operación secreta, o revelar información sensible. Un tweet, una actualización de Facebook... Basta un chispazo de información para detonar una bomba. Y créanme, la mecha es muy corta.