Esta mañana causó revuelo en la twittósfera mexicana la publicación de una nota en Excélsior titulada "Fundan Tequila Valley para liderar cibermundo". En este texto, se atribuye a Mawred Ramírez y a Juan Antonio Gámez la creación de esa comunidad. ¿Cuál es el problema? Simple: Tequila Valley existe desde 2008, y su función está lejos de "liderar cibermundo". De acuerdo a la descripción en su sitio web, Tequila Valley es "una comunidad abierta al desarrollo de contenidos y creación de nuevos medios, orientados al beneficio y crecimiento tecnológico del país". Qué diferencia.

El primero en reaccionar fue Mawred Ramírez, quien señaló en su cuenta de Twitter que nunca fue su intención atribuirse la fundación de la comunidad, y que todo se trataba de un error por parte del diario. Mawrer aclaró que él y su compañero habían llevado las playeras para darle promoción a Tequila Valley, y todo se trataba de una confusión. De inmediato, la twittósfera le ha señalado el eroor a Pascal Beltrán del Río, director editorial de Excélsior. Beltrán emitió una disculpa en su cuenta, y se comprometió a corregir la nota a la brevedad.

¿Fin del relato? Para nada. Lejos de criticar la poca investigación de la nota (bastaba con entrar al sitio web de Tequila Valley para corroborar), quiero ahondar en el escaso interés de las secciones de tecnología en muchos diarios de México. Acostumbrada a ser un mero relleno -o en el mejor de los casos, un suplemento-, las notas se manejan con laxitud. Es un mal propagado no sólo en esta sección, sino en las de ciencia, salud o cultura. Tal es el desinterés que incluso hay casos de periódicos que copian íntegro el contenido de un blog (por ejemplo, a Vanguardia parecen encantarle nuestras entradas).

Un error en una nota es comprensible, pero lo que no se puede justificar es el desconocimiento de la fuente. Así como Tequila Valley, existen muchísimas otras iniciativas tecnológicas en México, otros proyectos de desarrollo. El material está allá afuera. Sin embargo, a muchos diarios les da flojera investigar, buscar, armar un buen reportaje. No culpo a los reporteros: muchos de ellos son enviados a estas secciones para completar una cuota, y no están ni medianamente especializados en el rubro. Y es que mientras impere el desdén periodístico por la labor tecnológica, equivocaciones como la de Excélsior seguirán siendo la regla y no la excepción.