El mes pasado Torrents.ru, el tracker más grande de Rusia, fue dado de baja porque las autoridades le obligaron a RU-Center, su ISP, a cortarle el servicio. El sitio tenía más de 4 millones de usuarios y en él se compartía una cantidad de información impresionante.

El motivo, como siempre, fue porque habían violado las leyes de copyright que tiene el país que reza que no se puede sacar provecho de material con derechos de autor (nadie sacaba provecho y sólo se compartía). Los administradores pronto crearon otro tracker, llamado RUtracker y, como es lógico, lo único que lograron al realizar esta movida es incentivar las ganas de las autoridades de cazarlos.

Ahora las aguas están caldeadas y estas fueron las palabras de Victor Vasilyev, Jefe adjunto de Seguridad Económica:

La policía tomará acciones para parar el intercambio de archivos a través de sitios como Torrents.ru y peleará contra sus creadores. Nuestra tarea es parar las actividades de sus dueños.

Pero hay algo mucho más grave detrás de todo esto y es que al parecer también quieren ir tras los usuarios. Nikolay Nazimok, la persona más importante dentro de Departamento de Crímenes Económicos, dijo que como las personas que están registradas en estas redes de BitTorrent no solamente descargan sino también suben material, esto los convierte en parte del crimen. Por ese motivo propuso que ellos deben ser tratados exactamente como los administradores.

Cuando se descarga una película desde estas redes uno se convierte en el distribuidor de otros usuarios.

Lo curioso es que quieren acusar a los usuarios de un crimen que no están cometiendo ya que la ley rusa (en el artículo 146 del Código Criminal) reza que solamente se trata de una ilegalidad si se está sacando provecho de eso y, por compartir, nadie gana nada.