El iPhone tiene una visión de la internet móvil del futuro que omite la controversia, el sexo y la libertad pero que incluye estrictos límites sobre quién puede saber qué y quién puede decir qué. Es un jardín vallado estéril y disneyificado rodeado de abogados con dientes afilados. Las personas que crean aplicaciones sirven los gustos de los terratenientes y temen su ira. Lo odio. Lo odio aunque el iPhone tenga un hardware y software genial porque la libertad no es sólo otra palabra para nada ni es un ingrediente opcional.

Soy usuario iPhone y me molestan en demasía sus políticas restrictivas de la época de la prehistoria que van en contra de la libertad que hay en internet. Me molesta en demasía que hoy para que el iPhone esté a su 100% haya que hacerle jailbreak porque por culpa de los caprichos de Steve Jobs hay aplicaciones geniales que no son aceptadas y no me queda más que decir amén ante las palabras de Tim Bray, quien fue el co-inventor del XML y que dejó Oracle para irse a trabajar bajo las filas de Google en Android.

Vía: Boing Boing