Esa parece ser la conclusión más clara que llega desde la SXSW celebrada estos días en Austin, Texas. La creciente popularidad de los smarphones y la tendencia al abaratamiento de los mismos, con lo que se han ido haciendo cada vez más hueco entre la población, tanto geeks como no geeks, tiene parte de la culpa.

Hace poco mi compañero Axel les comentaba cómo Foursquare había aparecido en un anuncio en Las Vegas, donde los propietarios de un casino animaban a los usarios de la red social a hacer check-in en su propiedad y de paso mostraban sus opiniones en el cartel así como quién era en ese momento el mayor (o alcalde), que es el usario que más check-ins ha hecho en un sitio en concreto.

Para quien no lo conozca, tanto para Foursquare como otras redes sociales basadas fundamentalmente en la geolocalización, la dinámica más común y más básica suele ser la de hacer check-in, esto es, registrarse o notificar la presencia en un lugar. Esta presencia se corrobora con el GPS, gracias a ello se otorgan una cantidad de puntos o diferentes badges (como pegatinas o las chapitas que se colocan en la solapa de la chaqueta), del mismo modo pueden dejarse consejos y sugerencias para otros usuarios que posteriormente visiten ese mismo sitio.

Si Twitter nos trajo el furor de compartir todo tipo de cosas, desde experiencias a enlaces interesantes, pasando por noticias, fotos y vídeos, este tipo de servicios ofrecen lo mismo, pero dando un paso más allá e integrando la geolocalización, de manera que ya no importa sólo el 'qué' sino también el 'dónde' y el 'cuándo'.

Aunque en principio pueda parecer una cuestión no demasiado profunda, en mi opinión esa unión de la geolocalización dentro del stream de las redes sociales tiene mucha más miga de la que aparenta. Parte de la 'miga' (perdón por repetir dos veces la penosa metáfora) la han ido descubriendo los propios desarrolladores detrás de Foursquare o Gowalla como comentaban recientemente (aquí podéis ver una entrevista de ALT1040 a Evan Cohen, el director general de Foursquare) cuando los usuarios han empezado a usar el servicio. Algo parecido a lo que ocurría con Twitter, que de hecho obligó a cambiar el What are you doing? ('¿Qué estás haciendo?') inicial por el What's Happening? ('¿Qué está ocurriendo?') porque la gente ya no compartía únicamente cosas personales sino toda una serie de información añadida.

La principal potencia que le veo a la geolocalización es desde el punto de vista de los negocios físicos. Es decir, ofrecer descuentos o rebajas a los usuarios/clientes que hagan check-in en su establecimiento, dando por ejemplo un trato VIP al que más realice, o al que más aconseje. Esto no sólo beneficia al cliente y al dueño, sino que establece una dinámica de sana competitividad, de plantearlo como un juego (la principal característica en la que se apoya Foursquare) muy interesante.

¿Y sabéis qué es lo mejor de todo? Que al igual que Twitter, es tremendamente adictivo. Si no, probadlo, y ya me contaréis.

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Foto: Mashable