Tras una polémica de siete años, la Comisión Europea ha autorizado a sus miembros el cultivo de la papa Amflora, una variedad transgénica desarrollada por la empresa alemana BASF. Este tipo de papa contiene más almidón que la tradicional, por lo que resulta óptima para la fabricación de papel de alta resistencia, o para alimento para ganado.

Sin embargo, la discusión se ha desatado porque el gen marcador que dota a las papas de mayor almidón podría provocar resistencia a los antibióticos en seres humanos. Al ingerir un animal alimentado con la papa Amflora, el ser humano podría verse afectado con esta desventaja. De acuerdo con Blanca González, de la organización Amigos de la Tierra, varias instituciones de alto perfil -incluida la Organización Mundial de la Salud- se han mostrado escépticas al uso de estos marcadores.

Otro de los argumentos en contra es que la papa Amflora podría competir con otras especies no transgénicas. Si su reproducción no es controlada, se podría poner en riesgo la superviviencia de otras papas, y por ende, la biodiversidad de la región. A propósito, la Comisión Europea ha introducido una cláusula para ordenar el cultivo antes de que la planta produzca semillas. Del mismo modo, el organismo ha especificado que es decisión de cada uno de sus miembros si cultiva la Amflora o no. Por lo pronto, Alemania y República Checa ya le han dado visto bueno a la producción.

El uso de transgénicos siempre levanta polémica entre los diversos sectores de la sociedad. Son muchos los contraargumentos que se esgrimen, desde la transferencia genética a través de la ingestión, el desarrollo de inmunidad a antibióticos, la amenaza de toxicidad, o dilemas éticos como la propiedad intelectual de productos naturales. En Europa, la papa Amflora sería apenas el segundo producto de este tipo con cultivo autorizado (el primero es el maíz MON 810). ¿Estamos frenando el desarrollo al mostrarnos tan cautelosos, o en verdad representan una bomba de tiempo para la Humanidad? Imposible saberlo en este momento. Mientras tanto, apunten otra batalla más ganada por los transgénicos.