A pesar de que en la actualidad contamos con instrumentos tecnológicos de muy alta calidad para escudriñar el espacio el tema de la observación/estudio espacial sigue siendo a día de hoy casi un arte. La recogida de imágenes y datos por parte de las sondas, “rovers” o telescopios solamente es el primer paso, después de eso llega lo verdaderamente complicado: dilucidar lo que significan.

¿No te convencí? Pues no hay problema por que justo vengo con el ejemplo perfecto para ilustrar de forma gráfica lo expresado en el párrafo anterior, concretamente hablaré de unas imágenes tomadas recientemente por la sonda Cassini a una de las lunas de Saturno, la llamada Mimas o “Estrella de la Muerte”.

El pasado día 13 de febrero la sonda Cassini sobrevoló el satélite Mimas, también conocida popularmente como “Estrella de la Muerte” por razones que saltan a la vista (es igual que esa mítica nave espacial de la saga Star Wars), y además de capturar imágenes en alta resolución del cuerpo helado también hizo un mapa de temperatura del mismo, y aquí es donde saltó la sorpresa.

Como se puede ver en la imagen que acompaña a este post el mapa de calor de Mimas muestra una forma muy clara y que todo el mundo reconocerá sin duda: un Pac-Man que, por si no fuera suficiente, está a punto de comerse una “píldora”.

Estas observaciones han dejado completamente desconcertados a los científicos de la NASA quienes aún no tienen una explicación a la curiosa forma. Algunos se inclinan a pensar que el culpable de este extraño patrón de calor es el cráter de impacto de 130 km de diámetro conocido como Herchel (el agujero enorme que veis en la parte derecha de la imagen superior), y otros comentan que el fenómeno se debe a complejos procesos relacionados con el hielo, calor y partículas minerales.

¿Conclusiones? pues me quedo con dos. Por un lado queda claro con lo dicho hasta aquí lo complicado que es investigar el espacio a pesar de contar con la mejor instrumentación de todos los tiempos. Por el otro, estas son las imágenes espaciales más geeks de la historia.

Vía: NASA