El **Museo de Arte Moderno de Nueva York** (MoMA) ha anunciado [la adquisición de la **@** a su colección](http://www.moma.org/explore/inside_out/2010/03/22/at-moma/). Antes de empezar a liarnos, aclaremos que esta acción no implica que debamos pagar regalías cada que mandamos un correo electrónico o una respuesta en **Twitter**. La idea del museo es conservar a la **@** como si fuera otra obra de arte más. El objetivo de los museos es, en este sentido, el de conservar el legado histórico, no como una apropiación, sino como un resguardo.

¿Por qué considera el **Museo de Arte Moderno** a la **@** como una pieza de diseño? Veamos un poco de historia. Muchos lingüistas consideran que el símbolo **@** data del siglo VI o VII, creado como un intento para representar la preposición latina ad (en, hacia) en un sólo caracter. En el siglo XVI, los comerciantes venecianos la empleaban como representación de *amphora* (ánfora), una medida estándar para líquidos. En español, @ se utilizaba como símbolo de la arroba, otra unidad de medida de masa o volumen, equivalente a 25 kilos libras.

El símbolo **@** fue reconocido como «la a comercial» cuando se integró al **Diccionario Americano de Impresión y Creación Editorial** en 1885. En este momento, su representación gráfica fue estandarizada tanto en estilo como en aplicación, y apareción en el código **ASCII** original en 1963. En ese entonces, la **@** era empleada como una abreviatura de la palabra en (*at*), o para la frase «al precio de», utilizada principalmente en contabilidad y asuntos comerciales.

Fue hasta 1971 que la **@** adquirió su uso actual. **Ray Tomlinson**, un ingeniero eléctrico estadounidense, desarrolló el prototipo del correo electrónico para la compañía **BBN** (Bolt Berakek and Newman). **Tomlinson** fue el responsable del programa que permitía a la empresa enviar mensajes entre computadoras en red local. De este modo, se le dio un nuevo significado a un símbolo hasta entonces prácticamente sin uso. Ray eligió la @ por el fuerte sentido de localización: un individuo, identificado por un nombre de usuario, está en una institución/servidor/computadora.

Para el **Museo de Arte Moderno**, la apropiación o reutilización de este símbolo preexistente (o incluso antiguo), traída por una innovación tecnológica revolucionaria, es considerada «un acto de diseño de extraordinaria elegancia y economía». Sin la necesidad de rediseñar los teclados o descartar los ordenadores viejos, **Tomlinson** dotó a la **@** de una nueva función que no está emparentada con sus tareas previas: la de construir una relación entre entidades y establecer enlaces entre ellas.

La **@** se ha integrado completamente a nuestra vida cotidiana. Entre algunas curiosidades, los alemanes, polacos y sudafricanos la llaman «la cola del mono» en sus lenguajes; los chinos la perciben como un ratón pequeño, en tanto que italianos y franceses la ven como un caracol. Para los rusos, la **@** simboliza a un perro, y para los finlandeses, asemeja a un gato durmiendo. En español, la **@** se ha adoptado como una forma de expresar neutralidad. La reciente aparición de **Twitter** también le ha dado otro significado en las conversaciones en línea.

En este sentido, el **Museo de Arte Moderno** reconoce que **Tomlinson** realizó un poderoso acto de diseño que no sólo modificó para siempre el significado de la **@**, sino que también se ha convertido en parte de nuestra identidad en cuestiones comunicativas con otros. Su rol como diseñador -aún si fue casual- es celebrado por el museo en una coleccion que celebra «la elegancia, la economía, la transparencia intelectual y el sentido de futuro potencial que está incluido en las artes de nuestro tiempo, la esencia de la modernidad».

Ahora en Hipertextual

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.