Desde hace unos días el elemento 112 de la tabla periódica, que hasta ahora había sido denominado temporalmente como el ununbio (que en latín significa 'uno uno dos'), ha recibido por fin un nombre y este no ha sido otro que el Copernicio, en honor a Copérnico, el astrónomo que que propuso por primera vez el modelo heliocéntrico y dio paso con sus descubrimientos a una de las revoluciones culturales más intensas e interesantes de la historia, el Renacimiento.

Y digo 'por fin' porque ha costado bastante ponerle nombre, descubierto en 1996 en Alemania por el laboratorio GSI (Cetro de investigación de iones pesados) por el equipo que dirige el profesor Sigurd Hofmann. No fue hasta el pasado año, en 2009, cuando la IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) confirmó oficialmente el experimento.

Tienen que pasar seis meses sin embargo en los que el nombre está de manera provisional mientras el resto de la comunidad científica discute si es o no el apropiado, una vez pasado ese tiempo, para lo que ha habido que esperar hasta el presente 2010, se le da el nombre de manera definitiva. Su símbolo será 'Cn', y no Cp como se pensaba al principio, para no confundirlo con el Casopio, que ahora recibe el nombre de Lutecio (Lu)

Se trata de un átomo superpesado, 277 veces más que el hidrógeno y sorprendentemente sólo se han conseguido producir cuatro átomos del mismo, por lo que muchas de sus propiedades y su apariencia física, como es lógico permanecen todavía desconocidas.

Ya hablamos en ALT1040 de la computación cuántica, descubrimientos como este en principio no tienen nada que ver, pero quién sabe si de algunos de estos saldrá una nueva clave para los ordenadores del futuro. Creo que a veces nos centramos tanto en el tinglado dospuntocero, internet, y los gadgets de moda que se nos olvida que todo eso es posible a muchos avances físicos y químicos.

Fuente: Después de Google | Foto: Logos