Una copia de Action Comics #1, conocido por ser la primera aparición de Superman, acaba de romper récord: $1.5 millones de dólares. ¡Y pensar que en 1938 estaba tasada en sólo 10 centavos de dólar! Es la tercera vez en el año en que se rompe la marca del cómic más caro de la historia. En febrero, otra copia del primer ejemplar de Action Comics se vendió por un millón de dólares. Días antes, el debut de Batman (Detective Comics #27, 1939) había sido adquirido en $75,000 dólares en una subasta en Dallas.

Existen cerca de 100 copias de Action Comics #1, y sólo unas pocas se encuentran en buenas condiciones. La copia que se vendió en 1.5 mdd se encontraba en un estado aceptable gracias a que fue descubierta olvidada dentro de una vieja revista de cine. El cómic se subastó en un sitio web este lunes, y la oferta sólo estuvo unos minutos en línea antes de que apareciera un comprador. Stephen Fishler, uno de los subastadores, considera que es muy díficil que otro cómic en tan buen estado aparezca pronto, por lo que especula que éste será el ejemplar más caro "por lo menos, por los próximos 10 ó 20 años".

Aunque parezca una barbaridad pagar tanto por este título, la verdad es que es un artículo de colección podría ser equiparable con la primera edición de varios clásicos literarios. La cultura popular es inentendible sin una aproximación a los cómics, un género que ha ayudado a la creación de una mitología moderna, a reinterpretar los arquetipos clásicos de la heroicidad y la villanía, e incluso, a reflejar presentes y futuros probables, utopías y distopías.

Los cómics han trascendido la mera etiqueta de entretenimiento hasta instalarse en una nueva forma narrativa - no en balde recibe el mote del noveno arte. No sé si alguna biblioteca en el mundo guarde un ejemplar de Action Comics #1, pero desde mi perspectiva, debería. Si su misión es preservar la cultura del mundo, creo que aún tienen una deuda pendiente con la novela gráfica. Ya llegará el día en que estas obras reciban su justa dimensión, y no sólo terminen en manos de coleccionistas y excéntricos, sino que ganen su espacio en los annales de la Historia.