Estoy orgulloso de mi trabajo como blogger, una labor bastante inusual para México. ¿Y después a dónde vas a irte?, me han preguntado. Mi duda es: ¿por qué pensamos en Internet como un escalafón, en lugar de un espacio para desarrollarnos y crecer? ¿por qué esta fijación en la red como un campo de pruebas, un semillero para los medios tradicionales, en lugar de aprovechar su potencial?

Internet le brinda un espacio abierto y gratuito a la gente para mostrar sus capacidades. ¡Qué mejor si funciona para un trampolín! Hay que ser tonto para no ver las ventajas de los medios convencionales: más proyección, más reconocimiento, más dinero. Para muestra, un botón: bloggers que buscan ficharse en diarios locales, podcasters o locutores de radios web que aspiran a entrar en FM, fotógrafos que pretenden meter su trabajo en revistas. Y de la televisión, ni hablar: la cantidad de webcasters en el país es tan ínfima que prácticamente nadie apuesta por hacer un programa para la red. O peor aún: videastas (cómicos en su mayoría) cuyo máximo es colar sus aportaciones en segmentos de shows matutinos.

Del otro lado de la moneda, un poco más de lo mismo. Los periódicos han optado por tener blogs en sus versiones digitales, pero muchos de quienes escriben siguen siendo plumas autorizadas con millas de viaje en papel. Para los medios tradicionales, bajar al nivel del Internet les da una imagen novedosa, alternativa. No en vano Televisa ha dictado línea para que sus conductores tengan cuenta de Twitter, aunque ni se preocupen por el diálogo o la propuesta. Hay que entrarle porque está de moda, y subirnos al carro para no quedarnos detrás.

Vivir (o intentar vivir de) un trabajo en Internet se convierte en una labor loable. No digo que una persona se cierre a otra posibilidades, pero pensar en la red como un mero escalón frena el crecimiento de numerosos proyectos. Si la apuesta no se realiza es por un prejuicio cultural, no porque no existan los medios para desarrollarse en la web. El país se queja por el monopolio de la información, cuando buena parte de la culpa está en las alternativas. No es que no se generen opciones: es que simplemente no se les da el estatus que merecen.

Por desgracia, en México se ve a Internet como un campo de pruebas para llegar más alto. Seguimos pensando que la red sigue estando en el escaño inferior. Que un programa en web no vale tanto como uno en tele, que la calidad (y credibilidad) de un blogger está por debejo de la letra impresa. ¿Por qué? ¿Por qué no apostar por periódicos digitales, radios web, televisión por Internet, blogs, podcasts? ¿Por qué no crear contenido sólo para web? ¿Por qué no picar piedra, hacer escuela, abrir caminos?

Fácil. Porque sigue conviniendo más pegar el brinco.