Continúa la discusión en los medios tradicionales sobre Twitter - un debate, dicho sea de paso, al que el mainstream llega con mucha tardanza. La última polémica fue desatado por una declaración de Carlos Puig en W Radio, quien afirma que Twitter es relevante gracias a los medios masivos. La opinión se da al conocer la cifra de usuarios de la red social en México: de acuerdo con el estudio citado, hay cerca de 160,000, los activos no superan los 5,000, el 60% está concentrado en el Distrito Federal, y el 40% restante están dispersos en Guadalajara, Monterrey y Puebla. Por tanto, Puig afirma, básicamente, que a lo que se dice en Twitter debería darse el valor de una manifestación de 5,000 personas (y ni eso, porque ellos salen a las calles y no están en la comodidad de su casa).

Hay puntos en los que coincido parcialmente, en tanto que en otros estoy en total desacuerdo. Sin embargo, en esta ocasión, más que emitir una opinión, decido compartirles un pentálogo de cuestiones a considerar para analizar el fenómeno:

1. La discusión gira sobre el status quo

Éste es un problema de estatus. Los medios convencionales tienen la hegemonía de la información. Punto. La entrada de nuevos actores sociales al periodismo afecta el equilibrio. ¡Ojo! Decir que los medios tradicionales se sienten amenazados por las redes sociales es, lamentablemente, sobredimensionar el papel de Internet en México. No es porque la plataforma no pueda equipararse en calidad, sino porque en el juego entran actores económicos. Ningún startup en el país cuenta con el suficiente respaldo para hacer frente al oligopolio mediático; sin embargo, los medios digitales si cuentan con la calidad para disputarle una tajada de la audiencia.

2. Hay que reentender la democracia de la información

Es un deseo contrastante. Queremos que todo mundo sea capaz de opinar, de informar, de decir lo que piensa; no obstante, esperamos que la información que nos llega sea exacta y precisa. En teoría, los medios convencionales garantizan que las plumas que llegan a sus páginas son las mejores: preparadas e instruidas en los quehaceres del periodismo. Twitter permite que ampliar las oportunidades, dar a conocer talentos nuevos y brinda chances a otras personas de dar a conocer su trabajo. Los medios convencionales, entonces, absorberían a esta nueva camada para renovar su sangre. Si los medios funcionaran bajo esta meritocracia, no habría quejas. Adaptando una frase de la cinta Ratatouille: "no es que cualquiera pueda ser periodista, pero un buen periodista puede salir de cualquier parte".

3. Twitter permite la aparición de líderes de opinión antes olvidados.

Ya lo discutía con el papel de los académicos dentro de la red social. La dinámica para ser leído en Twitter es diferente a cualquier medio convencional. En los medios tradicionales, el estatus es tautológico: soy periodista porque escribo en el periódico. En Twitter hay que labrarse la credibilidad. Mientras que el medio convencional ofrece un respaldo de credibilidad, el usuario de la red social va prácticamente sin quien le cubra las espaldas. Sin embargo, van con el respaldo de quiénes son en el mundo real. Por eso es que los académicos y otros expertos han ganado el espacio que los medios masivos históricamente les han negado.

4. No son cuántos, sino quién

La afirmación de Puig sobre la manifestación es una estupidez. Ver a los usuarios de Twitter como una masa acéfala es, cuando menos, ingenuo. Bien señalan que hay dos tipos de usuarios: los que generan información, y los que replican. Puig se alarma porque 5,000 trabajan para 160,000. Yo pregunto: ¿cuánta gente lee diariamente el periódico? Si mi memoria no me traiciona, las cifras no deben superar al 15% de la población. Y díganme, ¿cuántos discutimos los sucesos del día? Todos. El problema de los medios tradicionales es que no saben a quién preguntar, no distinguen qué fuente es creíble dentro de Twitter. Así se van con la finta. Porque si sólo discutiéramos lo que dice la mayoría, hablaríamos en nuestras portadas de diarios sobre fútbol y telenovelas (¡oh, momento!).

5. La batalla es contra la desinformación

Los enfrascados en la pelea por el status lo han olvidado. Twitter es un herramienta, con sus propias reglas definidas desde dentro. Twitter es un aliado, una herramienta, un apoyo. Twitter permite que los medios vean más allá en tiempo real. Así mismo, los medios son indispensables en la dinámica de la red social, que permite la propagación de la información, la discusión, el debate y la crítica. Ambos se complementan. Los medios tradicionales no hicieron a Twitter, ni viceversa. Pero si la pugna continúa, créanme, terminarán por destruir su credibilidad mutuamente.