En noviembre Elías les estuvo hablando sobre la gran compra que le hizo la Fuerza Aérea de Estados Unidos a Sony. En ese momento la institución militar compró 2.200 PlayStation 3 para agregársela a las 336 que ya tenían en su Air Force Research Laboratory y así aumentar la capacidad del superordenador. No, ellos no la utilizaron para jugar como lo haríamos todos nosotros.

Pero esta vez los militares estadounidenses, que se entrenan utilizando PCs, le dijeron a Microsoft que cambiarían por la Xbox 360 y la compañía creadora de la consola no estuvo interesada en ayudarlos.

Roger Smith, quien es el encargado del Programa Ejecutivo de Simulación, Entrenamiento e Instrucción, fue el que tuvo que realizar las negociaciones con Microsoft. Como dije anteriormente, no tuvo demasiado éxito. Pero ¿por qué la compañía de Redmond no quiso realizar un acuerdo con la armada estadounidense? Según comenta Smith fueron tres las razones:

  • Microsoft tenía miedo que compraran muchas consolas pero un juego para cada una y así no hacer dinero con la venta de juegos.
  • Que la gran compra los dejara sin stock de Xbox 360.
  • Que la consola, al convertirse en un dispositivo de entrenamiento militar, ensucie su reputación.

Pensándolo rápidamente no haber concretado esta venta puede generar una pérdida muy grande de dinero para la empresa, pero la reputación de un producto cuesta mucho más que ese dinero y cuidarla es mucho más importante. No me extrañaría que las verdaderas implicaciones de esta no-venta hayan sido por la tercera razón.