"¿Por qué existe Buzz? ¿Existe porque Google quiere hacer mi vida mejor de algún modo?" se pregunta Daniel Lyons, editor de Techtonic Shifts, el blog de tecnología de Newsweek. La respuesta es un contundente no. Buzz fue concebido porque se siente amenazado por Twitter y Facebook, y quiere borrarlos del mapa. O cuando menos, quedarse con una tajada del pastel.

Coincido con la visión de Lyons: el mayor problema es que Google ha decidido imitar a Microsoft, una compañía acostumbrada a tomar ideas de rivales más pequeños, sacando al mercado imitaciones que intentan sacar a los competidores menores del mercado. Claro, en esta ocasión, Google se topa con dos rivales que han crecido considerablemente, e incapaz de noquearlos, decide hacer su versión con la esperanza de minar el número de adeptos de la competencia.

¿Dónde he escuchado esta historia? Me suena mucho al iPad, otro aparato que ha irrumpido en el mercado con la intención de quedarse con una parcela de las ganancias en los e-readers. Al final, la emoción inicial por el iPad ha dado paso a la decepción. Y es que Apple tiene muchos productos que satisfacen ya las necesidades Algo va mal cuando tienes que comparar con tus otros productos a tu flamante invención. Como bien afirmaría Inti Acevedo en un artículo pasado: "No he usado aún la iPad, pero llevo usando un iPad Nano (un iPod Touch) desde hace más de 2 años". Es un gadget pensado para todo menos para lo que debería aspirar a ser: un buen lector de libros.

Ojo, no quiero decir que no deba existir competencia. Por lo que abogo es que la competencia implique innovación, no mera imitación. Google y Apple, en su búsqueda por hacerse de una parte del mercado, han apostado más el segundo camino. A priori, ni Google Buzz ni el iPad parecen distinguirse en demasía de sus competidores, aquellos que allanaron el camino. Cansarse de innovar es un mal síntoma. ¡Dejen de pensar en el pastel, y piensen más en quien se lo come!