Mucho se ha hablado durante largo tiempo sobre los pros y contras de la tecnología WiFi en todos los sentido terminando las ventajas superando a los inconveniente en prácticamente todos los casos. ¿Y qué pasaría si metiéramos conexión WiFi en un autobús escolar? ¿Daría buenos o malos resultados?

Pues bueno, esas preguntas ya tienen respuesta y además muy rotunda: meter WiFi en autobuses escolares ha demostrado ser un auténtico éxito. No lo digo yo, lo dicen los profesores de un colegio de Arizona que decidió, como experimento, poner WiFi en uno de los autobuses que lleva diariamente a varios adolescentes hasta la escuela. Palabras del conductor del mentado autobús con Internet, el número 92:

Se ha producido un gran cambio. Los niños ya no se pelean entre sí, las niñas están ocupadas y no hay tanto salto

Vamos, que el autobús ha pasado de ser un pequeño infierno antes de instalar WiFi a una balsa de aceite después de instalar WiFi. Los jóvenes nada más sentar sus traseros en el bus lo primero que hacen es tirar de portátiles para las tareas más variadas, encontramos desde los que ocupan el tiempo del trayecto en terminar alguna tarea o comunicarse con su profesor de biología hasta los que le mandan un mail a un amigo o cacharrean un poco con el GarageBand. Y todo esto por una inversión casi casi irrisoria: 200 dólares del router WiFi y 60 dólares mensuales del contrato de la conexión.

Pues nada, a ver si cunde el ejemplo en otras partes. Personalmente me pasé muchos años montando en autobuses escolares, era un trayecto de casi 40 minutos para ir y otros 40 para volver y no sabéis lo que hubiera agradecido contar con WiFi, hubiera aprovechado muchas horas de mi vida que perdí en contemplar siempre el mismo paisaje.

Vía: Boing Boing | Imagen: The New York Times