Atorreta

El caso #atorreta ha evidenciado los problemas de credibilidad de twitter en México. Todo comenzó ayer por la noche, cuando el supuesto cuñado de Andrea Torre (@atorreta) publicó que ella y su novio habían sido asaltados y baleados afuera de una taquería en Ecatepec (Estado de México), por lo que buscaba a contactar a los amigos de la pareja a través de Twitter. Incluso dio razón de que ambos habían sido trasladados al Hospital General de las Américas, donde se encontraban graves. Horas después, el supuesto cuñado dio la noticia del fallecimiento de la pareja.

La noticia corrió como reguero de pólvora, desatando múltiples reacciones de indignación y muestras de apoyo a los familiares. Una reacción lógica, considerando la escalada de violencia que se vive en el país, así como la inseguridad habitual en las calles. Sin embargo, poco a poco comenzaron a salir los cuestionamientos sobre la veracidad del suceso. En medio de la discusión, la cuenta @atorreta fue eliminada "por respeto a los familiares" (pueden consultar los últimos updates en este blog). Algunos usuarios llamaron por teléfono al hospital para corroborar la información. La Agencia de Seguridad Estatal corroboró que la muerte de Andrea Torres fue ficticia.

Esta broma de mal gusto sirve para explorar las fortalezas y debilidades de la red social en México. Por una parte, es comprensible el eco que se dio al suceso como un reflejo del hartazgo respecto a la violencia y a la impunidad. Hay que entender que la sobreexposición al atentado a Salvador Cabañas dejó la percepción de que hay que ser importante para ser tomado en cuenta. El asesinato de Andrea Torre era la materialización de muchas víctimas anónimas. De cierto modo, los usuarios de twitter empatizaron con el caso por la sensación de cercanía (aunque virtual) con la acaecida.

Sin embargo, el engaño representa un golpe fuerte a la credibilidad de la red social. Una cosa es el ruido provocado por la inmediatez, y otra es el timo deliberado. La cobertura al instante de Twitter tiene el defecto de promover datos imprecisos (como cualquier breaking news), pero son los mismos usuarios los que se encargan de reducir la disonancia mediante la corroboración. Es un coste a pagar por enterarse primero.

No obstante, en el caso #atorreta se actuó con alevosía, con la intención de engañar a la gente. Un hecho lamentable, sobre todo porque los twitteros no gozan de la mejor fama en estos momentos. Este tipo de situaciones merman la confianza del usuario, provocando esceptisismo en lo que publican los otros. Lamentable que haya quien juegue con la buena intención del cibernauta. Sólo recuerden: así comenzó el cuento de Pedro y el lobo...