Otra semana, otro periodista que se caga en los pantalones cuando se entera que algunas herramientas sociales le están comiendo el mandado. Hace unos días era Leon Krauze, hoy es Ciro Gómez Leyva. Despistado como él solo, parece que ha adoptado algunas de las malas costumbres de sus compañeros y ha despotricado contra Twitter en nada más y nada menos que Milenio, periódico que se está empezando a posicionar (gracias a algunos de los que escriben ahí) como el diario mexicano anti-internet.

Dicen que la mejor forma de enseñar es con el ejemplo, entonces voy a tomar el texto de Gómez Leyva, le voy a hacer algunas correcciones intentando que él y algunos de sus colegas aprendan.

Las palabras en negrita son mis aportaciones. Para mejor efecto, abra usted el artículo original en otra ventana y ponga una al lado de la otra:

Personas ociosas en Twitter nos quiere__n__ matar de miedo

Alguien con mucho tiempo libre y ganas de molestar en Facebook publicó, el martes: “Balacera en la Plaza Principal Reynosa, 23 muertos aprox, en su mayoría civiles”.

Alguien con mucho tiempo libre y ganas de molestar en Twitter, ayer: “Gran balacera en los dos puentes internacionales de Nuevo Laredo”.

Otro despistado publicó usando Facebook, ayer: “Es oficial Hoy Miércoles 24.02.10 en nuestra ciudad H. Matamoros Tamps. Toque de queda a partir de las 21 horas Si has leído este estado por favor cópialo y pégalo y publícalo, nunca sabes cuándo puedes salvar una vida. No salgas después…”

Y hay muchísimos mensajes más. Pero todo es falso. Lo de Reynosa, Nuevo Laredo, Matamoros. Lo peor es que cuesta mucho verificar la información sobre este presunto contagio violento en Tamaulipas. En la frontera de la entidad, el periodismo murió hace más de dos años. Con un sentido de supervivencia que nadie puede criticarles, medios y reporteros dejaron de reportar. Tierra fértil para el invento. Y para la impunidad que reina en las redes sociales.

“Son 19 personas ejecutadas entre el domingo y el martes”, me dice ayer a las cuatro de la tarde el subprocurador de Justicia de Tamaulipas, Hernán de la Garza. Domingo, enfrentamiento en Matamoros, cuatro muertos. Lunes, enfrentamientos en Reynosa (dos muertos), Díaz Ordaz (seis muertos), Miguel Alemán (un muerto, seis desparecidos: cinco de ellos, policías). Martes, enfrentamientos en Miguel Alemán (cuatro muertos), Díaz Ordaz (un muerto, militar) y Ciudad Mier (un muerto).

Son 19 muertos en total. Le pregunto sobre un levantón de 100 personas en Nuevo Laredo: “No tenemos ningún reporte”. Sobre el origen de esta crisis: “No debemos especular sobre el origen”. Le pregunto, le pregunto.

Cuando el periodismo muere, no queda más que la versión oficial. Y ahora algunos despistados, incluyendo uno que otro periodista como yo, nos lo creímos, sólo porque se publicó en Facebook o en Twitter. Qué miedo.

El periodismo no ha muerto y nunca va a morir, la necesidad de informarnos o la necesidad de informar es uno de los valores más arraigados de nuestras sociedades. Decirlo es como una nueva excusa de periodistas despistados que nunca supieron adaptarse a los tiempos y que creen que las labores informativas son dependientes a un medio físico como el periódico, la radio o la televisión. Lo que está "muriendo" es la paciencia y las pocas ganas que quedaban de seguir aguantando, escuchando y leyendo a estos periodistas. Lo único que está muriendo son sus puestos de trabajo, simplemente porque no saben hacerlo.

Ciro Gómez Leyva se ha creído algunos rumores falsos que se publican por personas con mucho tiempo libre en Twitter o Facebook y para no quedar mal intenta culpar a las redes sociales. Suena conocido.

Los bulos, hoaxes o leyendas urbanas han existido toda la vida. Mucho antes de la popularización de internet la oficina de correos distribuía miles de cartas con textos falsos para crear (en broma o con algún fin malicioso) rumores falsos. Después cuando el fax se popularizó pasó lo mismo.

Nadie culpó al correo o al fax de la caída del periodismo, de la popularización de mentiras. Se culpó siempre a las personas con mucho tiempo en sus manos y ganas de molestar. ¿Qué cambió? Yo creo que el temor a una herramienta y una tendencia que se hizo muchísimo más grande que ellos.

Twitter, Facebook, los blogs, Google y el internet en general parece que sobrepasa sin remedio a medios tradicionales y las personas que trabajan ahí. Transformar o morir señores. Ya dejen, de una vez por todas, de culpar al internet de sus desgracias y ¡pónganse a trabajar, carajo!