[Leo en **Tercera Opinión**](http://www.terceraopinion.net/2010/01/10/y-los-escritores/) un artículo sobre la percepción de lo gratuito, de la obtención de contenidos y el contexto sobre el cual, supuestamente, se habla de compartir. Yo tengo una opinión sobre eso y me gustaría extenderla aquí en vez de dejarla como un comentario.

El artículo incurre en algunas falsas premisas y también transmite ideas sobre el compartir, equiparando bienes materiales y virtuales, que creo que están equivocadas. Empecemos con las falsas premisas:

La primera es que el autor del artículo tiene "miedo" de que, cuando su obra esté en formato digital, la gente la "robará" con la excusa de compartirla. Esto se produce a partir de la idea que "internet" equivale a "gratis", cuando eso no es cierto. No toda la música en la red se descarga sin costo, de hecho millones y millones de personas **compran** contenido digital, todos los días, de forma habitual.

En repetidas ocasiones se ha comprobado que las personas que bajan música de internet son los que más compran, lo mencionamos [en abril](http://alt1040.com/2009/04/las-personas-que-descargan-musica-compran-10-veces-mas-que-los-que-no-lo-hacen) y [en noviembre](http://alt1040.com/2009/11/los-usuarios-que-mas-musica-descargan-son-los-que-mas-dinero-gastan-en-ella) del año pasado.

Si nos enfocamos en libros, la venta de los e-books está floreciendo: en navidad de 2009 **Amazon** [vendió más libros electrónicos que físicos](http://english.peopledaily.com.cn/90001/90782/90872/6853555.html) lo cual es aún más sorprendente considerando que solo se pueden leer en el **Kindle** que tiene el 60% del mercado, por lo tanto esa cifra no cuenta el 40% restante que también debe estar vendiendo bastante últimamente.

Si nos enfocamos en la música el **iTunes Store** es otro excelente ejemplo que la gente en internet **sí compra**, ya son casi **dos años** que la tienda de Apple es la [**número uno** en ventas de música en **Estados Unidos**](http://alt1040.com/2008/04/itunes-ya-es-la-tienda-que-mas-vende-musica-en-estados-unidos), demostrando que es un modeo absolutamente viable y sobre todo rentable.

Yo mismo soy un ejemplo de todo lo anterior, descargo todo el tiempo, música y series de televisión, pero en algunas tiendas que frecuento **deben estar muy contentos conmigo** considerando la cantidad de *DVDs* y *Blu-Rays* que he comprado en los últimos años y meses, respectivamente. No se diga de todos los gastos derivados para verlo mejor (*Playstation 3*, *TV LCD*, *Home Theater*, etcétera). También he gastado mucho más dinero del que quisiera en tarjetas de **prepado de iTunes** y adquiero libros desde mi **Kindle**.

Lo que hay que entender es que para un gran número de consumidores no es un tema de "qué cuesta más o qué me cuesta menos", es un tema de disponibilidad, facilidad y **calidad** del contenido.

La segunda falsa premisa se encuentra en el título mismo del artículo: ***Y los escritores, ¿también vivirán de los conciertos?***, pues va a ser que no. Los autores simplemente necesitan encontrar nuevos modeos de distribución para sus obras, de hecho estas ya están surgiendo y son bastante exitosos. Si no existen, lo inventas, Radiohead y Trent Reznor son claros ejemplos de autores tomando "el toro por los cuernos" y creando nuevos modelos de distribución que se ajusten a sus necesidades y a la de los consumidores con éxito.

Por otro lado el autor equipara bienes materiales con vienes virtuales, diciendo:

> Si de verdad nos preocupase el tema de compartir, saldríamos a la calle a reclamar buenas bibliotecas públicas donde poder coger prestados cualquier libro, disco o película. Eso sería más justo.

Es como si no entendiera que los medios electrónicos son justamente una respuesta a la necesidad imperativa de tener acceso a una inmensa cantidad de contenido **sin necesidad** de tener que pasar por el tedioso proceso de ir a bibliotecas, buscar libros, esperar a disponibilidad o el ir a tiendas, saber si el **DVD** existe o no, esperar a que lo traigan.

También hay que entender las diferencias fundamentales entre los bienes materiales y las copias vituales. Las discográficas o estudios de cine/televisión representados por asociaciones como la **SGAE** y a veces por **Ministerios de Cultura** de algunos países se han asegurado que en la mente de la sociedad se considere lo mismo robar un coche a descargar o compartir una película, cuando hay que entender que son cosas absolutamente distintas.

Es fácil culpar al internet, a los usuarios y a los males de la sociedad por el posible fracaso de una obra. Creo que, aunque es más difícil, el enfoque debería ser en que los autores escriban contenidos de calidad y estoy seguro que las personas pagarán por ello, sea en papel, sea en un *e-book* o sea en la adaptación cinematográfica.