PVRBlog

Según cuenta la prehistoria del internet, PVRBlog fue el primer blog que demostró el potencial inmenso del desarrollo de blogs comerciales con temática vertical.

Matt Haughey inició PVRBlog por el gusto que tenía por su TiVo, un dispositivo que le permitía grabar contenido transmitido en la televisió para verlo después (ahora esos dispositivos son conocidos simplemente como PVR y su adopción es bastante grande). A medida que su sitio crecía en visitas, entre 2003 y 2004, el mercado online de la publicidad empezaba a reactivarse, por ejemplo, Google compró Sprinks, le cambió el nombre a Adsense e inició una verdadera revolución en la forma en que se compra y vende publicidad ya que los anuncios tenían relación con el contenido presentado y por lo tanto podrían llegar a ser mucho más relevantes.

Un poco más de un año más tarde, PRVBlog demostraba que:

  1. Un grupo importante de personas interesadas en la temática encontraron el blog y se quedaron. Se convirtieron en lectores fieles que visitaban el blog a diario que dejaban comentarios y mantenían un nivel de conversación alto.
  2. Es posible generar una buena cantidad de dinero por medio de la publicidad contextual de Google Adsense. No era tan importante el número de visitas, sino la calidad de estas. La relación entre el contenido y la publicidad significaba muchos clics y mucha atención a lo que
  3. Es posible de vivir de un blog, especialmente de una temática que te gusta lo suficiente como para transmitir pasión y conocimiento. De un simple hobby a la profesionalización.

Hoy, todo esto suena a obviedades, pero en 2004 esto era territorio nuevo y para muchos, incluyéndome, significó una gran razón para dejar nuestros trabajos y volcarnos a la creación de startups dedicadas a la profesionalización del blogging.

Ahora Matt Haughey decide vender PVRBlog por medio de una subasta en eBay y no puedo sentir que es el fin de una era. Poco a poco pasamos a la madurez de los medios electrónicos independientes, aquellos que no tienen relación alguna con los impresos, que empezamos desde cero a causa de una simple pasión.