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El panorama energético a nivel mundial se pone cada vez más interesante, los gobiernos (o al menos unos cuantos) empiezan a impulsar cada vez con más fuerza el uso de energías renovables y también siguen investigando nuevos sistemas con los cuales generar ese tipo de energía.

Noruega y Holanda son dos de esos países que están investigando seriamente nuevas técnicas con las que generar energías limpias, siendo su proyecto más ambicioso las plantas de energía osmótica. Pues bien, los esfuerzos empiezan a dar sus frutos y Noruega inauguró ayer mismo la primera planta de energía osmótica del planeta.

La energía osmótica, también conocida como energía salina, se produce cuando masas de agua dulce y salada entran en contacto, liberando importantes cantidades de energía. La nueva planta estrenada en Noruega se basa en este proceso de ósmosis natural. Cuenta con dos cámaras, una de ellas se llena con agua dulce y la otra con agua salada, estando separadas ambas por una membrana semipermeable. Las moléculas de sal del agua de mar atraen el agua dulce a través de la membrana hacia la cámara con agua salina, aumentando la presión de la misma. Finalmente esa presión es aprovechada por una turbina que genera electricidad.

La planta, creación de la empresa Statkraft, se ha creado principalmente para probar y seguir investigando cómo mejorar los procesos de producción de este tipo de energía. Aunque la energía salina promete (se calcula que podría cubrir el 20% de la demanda energética mundial), aún existen importantes escollos que salvar: reducir costos y mejorar la eficiencia de las membranas.

Sea como sea estamos ante un paso muy importante, aunque esta primera planta de energía osmótica produce una cantidad de energía bastante limitada, servirá como enorme laboratorio (tiene cerca de 2.000 metros cuadrados), con lo que el verdadero objetivo de Statkraft, crear una planta comercial de energía osmótica, está mucho más cerca.