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El Ejército de los Estados Unidos está trabajando en el desarrollo de nuevos materiales para construir el sensor más sensible visto hasta la fecha que será capaz de detectar el más mínimo rastro de olor: una “nariz” que rozará la perfección.

A lo largo de los años el ser humano ha creado varios modelos diferentes de sensores artificiales pero ninguno llegó a los niveles de sensibilidad que esperan alcanzar lo de la Aviation and Missile Research Development and Engineering Center (AMRDEC). Sus investigaciones se basan en la espectrometría Raman de superficie mejorada (SERS) que, explicado de forma muy simplificada, permite analizar sustancias por el espectro de luz que proviene de ellas con cantidades mínimas de material.

Es decir, que en teoría el futuro sensor podría captar e identificar el más mínimo rastro dejado en el aire por cualquier sustancia. Por ejemplo la cloratita, un potente explosivo, está formado por clorato potásico, azufre y azúcar y el sensor podría “oler” esos componentes en el aire. Ya existen detectores SERS pero los de AMRDEC están estudiando soluciones tecnológicas a un nuevo nivel para conseguir mejores resultados.

Las aplicaciones posibles de este sensor serían varias, por ejemplo detectar agentes químicos, explosivos, drogas, contaminantes etc. De momento los diferentes diseños están en periodo de evaluación.