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Este fin de semana se han concentrado unas 300 personas delante del Palacio del Infante Don Luis de Boadilla en el cual la SGAE quiere montar una mega-sede al puro estilo Falcon Crest.

Y con razón se manifiestan. Los “grandes defensores de la cultura” quieren hacerse con el palacio (el proyecto presentado por la SGAE para el palacio se llevó la adjudicación en un proceso más que dudoso), el cual de paso se van a cargar construyendo varios chalés-residencia, un auditorio, poner ascensores y por ejemplo usar la habitación de la condesa Chinchón para despachos, entre otras muchas cosas más.

Osea, que la idea es dejar irreconocible un palacio de estilo neoclásico protegido por las leyes de Patrimonio, el cual se traspasó en el 98 al Ayuntamiento de Boadilla, entidad que además se comprometió a “no disponer del palacio a favor de personas o entidades de naturaleza privada”.

Pero como siempre la especulación tira más y los de la SGAE, como siempre también, “dando ejemplo”. Es un bien cedido a un órgano público, patrimonio de todos los españoles y que por lo tanto todos tenemos derecho a disfrutar, no solamente un grupo de mafiosos culturales que lo “privatizarán” y ya que están pues también le harán un lavado de cara que lo dejaré irreconocible.