Seguro muchos recuerdan la famosa frase del genial Groucho Marx “Claro que lo entiendo, hasta un niño de cinco años lo entendería...¡Que me traigan a un niño de cinco años!”. Algo parecido ha pasado en un curso organizado para jueces en Andalucía, donde un niño de trece años les ha explicado el funcionamiento básico de una red social.

Quince magistrados escuchando atentamente las explicaciones del joven profesor, acompañado también por expertos de la Agencia de Protección de da Datos y el jefe del grupo de Delitos Informáticos de la Policía Nacional de Sevilla. Los jueces aprendieron a “agregar amigos” o constataron la facilidad de suplantar la personalidad en una red social.

Muy bien, todo muy cachondo y gracioso, pero parece que nadie pensó en lo que esto significa. Esos jueces son los que luego dictan sentencias sobre el P2P, cierres de portales, multas o cualquier otra medida que se les ocurra relacionada con la red. Magistrados que saben de la red menos que un niño de trece años. Así nos luce el pelo, con una SGAE que campa a sus anchas blindados por poderes que el Ejecutivo les dio y para encima, otro de los tres poderes más importantes del Estado, el Judicial, no puede equilibrar la balanza porque los que aplican las leyes no se enteran de la fiesta. Queda claro que hace falta formación urgente para los magistrados españoles.