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Hernán Casciari escribe un excelente post acerca de sus impresiones sobre la nueva Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. Coincido con muchas de las cosas que ha dicho, especialmente la parte de lograr que quienes hacen las series de televisión, los que tocan música o los que hacen cine reciban parte del dinero que gastamos en las descargas, explica:

También odio que Paul Abbott, el creador de Shameless, no pueda ver un porcentaje de mi dinero. Hace dos semanas me descargué la primera temporada de su serie y me encantaría habérsela pagado. Me encantaría incluso haberlo besado en la boca. Pero no hay cómo. No existe un mecanismo para pagarle. (Ni para besarlo.)

Justamente de eso escribí en el post donde me sorprendía que González-Sinde haya sido nombrada como ministra, cito mis propias palabras:

Es terrible que en España, con un número tan alto de personas que usan la red para acceder a contenido televisivo y cinematográfico, los estudios y quienes lo representen, no hayan logrado que las tiendas de contenidos en línea más usadas (léase iTunes) vendan películas y programas de televisión*

Pero creo que Hernán, en este caso específico, no ve la imagen completa (the big picture como dicen los gringos). Más allá de la "Asociación de Internautas", de los artículos en El País, de las teorías conspiratorias de gurús digitales, de la prensa, de los torpes, del vaivén, queda el hecho que González-Sinde responde a un puesto gubernamental en el que debería estar una persona que necesita entender cómo funciona Internet, pero claramente no lo sabe.

El ejemplo más claro: la ministra ha dicho que ella lo que quiere es controlar el Internet, en específico, dice que «hay que ordenar el espacio que es Internet (...) porque si no nos vamos a quedar sin contenidos» -- pero es que eso es imposible. Estamos hablando de un espacio absolutamente abierto, totalmente descentralizado, que no puede ser controlado, ni ordenado por gobiernos, instituciones, empresas, fundaciones o entidades. Pero eso ya lo sabíamos, de hecho, me sorprende que Hernan no lo vea así.

Un político que pretende "ordenar" el Internet no es algo nuevo, de hecho es un tema recurrente en ALT1040:

EPIC FAIL en todos y cada uno de estos casos. Todas estas empresas, gobiernos y entidades fallaron estrepitosamente en su intento de controlar una porción del Internet, o el comportamiento de las personas en la red, o de las tecnologías empleadas, o de la forma en que estas tecnologías son usadas por las personas. En 2003, Doc Searls y David Weinberger (del Cluetrain Manifiesto) escribían el World of Ends (traduzco):

Hay errores y hay errores. De algunos aprendemos, otros parece que insistimos en cometerlos una y otra vez, por ejemplo:

...la red es algo que las compañías de telecomunicacioones deberían filtrar, controlar y "mejorar".

¿Les suena conocido? 6 años después de haber sido escrito ese texto, se sigue cometiendo el mismo error. Searls y Weinberger, también escribieron una especie de lista, el punto 8 dice:

El Internet tiene tres virtudes: no le pertenece a nadie, todo el mundo lo puede usar y cualquiera lo puede mejorar.

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"Ordenar" el Internet, de tal forma que parte del dinero destinado a pagar una conexión de Internet con la que se descargan series de televisión, películas o música llegue a los creadores es simplemente meter otro canon digital.

Lo voy a repetir, por si acaso:

"Ordenar" el Internet, de tal forma que parte del dinero destinado a pagar una conexión de Internet con la que se descargan series de televisión, películas o música llegue a los creadores es simplemente meter otro canon digital.

...y ya sabemos cómo le fue a España con el canon. Miles, posiblemente millones de personas, pagando un impuesto injusto por uso "calculado" de tecnologías, que nada tienen que ver con la realidad; y un gobierno que sigue llamando piratas a quienes descargan para uso privado, aún cuando les hacen pagar un impuesto por, justamente, la copia privada.

Después viene el problema de las interpretaciones: Hernan considera que "ordenar" Internet son las buenas intenciones de González-Sinde para que Telefónica no se coma todo el dinero que nos gastamos en ver series. Pero yo interpreto todas sus declaraciones como que ella simplemente respondiendo a los intereses de las entidades de gestión colectiva con mucho poder (tipo SGAE) que van como tiburones por el mar, cazando a la presa pequeña (léase: los usuarios finales).

La imagen completa dice que González-Sinde no tiene contacto con la realidad en que vivimos, y aún no se da cuenta de qué forma se distribuye la cultura estos días. Ella está convencida que la razón por la cual no se llenan las salas de cine donde se proyectan películas españolas es "por las descargas", y eso es claramente falso.

Me parece justa la idea de encontrar una forma de pagarle 74 céntimos por episodio al creador de la serie (yo pagaría gustoso 1€, inclusive), pero la solución está lejos del "orden" propuesto por la nueva ministra.
Lo que el gobierno debería hacer es presionar a las discográficas y estudios a impulsar el uso de medios digitales y deshacerse de medios físicos. Estoy seguro que en menos de un mes tienen un acuerdo con Apple y están vendiendo las series y películas en el iTunes.