Hace muy poco miré la película Gattaca y la verdad es que quedé alucinado. Realmente me encantó y quizás fue por ese motivo por el cual me llamó tanto la atención la nota que sacaron los Microsiervos (el título hace referencia a ese film).

Resulta que en la película los genetistas hacen hijos a medida. Eligen absolutamente todo sobre ellos para que, cuando nazcan, sean prácticamente perfectos en determinados campos y así puedan tener mayores posibilidades en su vida (mejores trabajos, por ejemplo). La realidad no es igual, pero parece que va en camino a ser el Mundo Feliz que describió Aldous Huxley.

Ahora resulta que en un hospital de Estados Unidos, llamado Los Angeles Infertility Center, suspendieron las prácticas donde los padres de los niños podían elegir el color de ojos, el sexo y el color de pelo y no es que lo hayan suspendido porque esta práctica en Estados Unidos sea ilegal (no lo es, es completamente legal) sino por el polvo que levantó.

La selección genética aseguraba en un 90% el sexo del hijo de la pareja que solicitara los servicios de la clínica y un porcentaje similar respecto al pelo y los ojos. Realmente increíble.

Ahora es cuando se vendrá un aluvión de cuestiones morales y éticas que comenzarán a tratar los expertos, relacionados a la ciencia, y religiosos, relacionados a sus respectivas creencias, sobre estas decisiones de los padres.

Y la realidad es que si bien a mí esto ya me parece demasiado, si pudiera elegir mi color de pelo, ojos y algunas cualidades físicas determinadas, no me negaría a hacerlo.

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