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Entre tantas malas noticias, parece que estamos pasando por *días negros* en relación a las descargas en Internet en **Europa**:

1. Hace unos días contábamos que un **Manuel Medina**, un Eurodiputado español, buscaba pasar un informe al Parlamento Europeo [donde se pedía ilegalizar el intercambio de archivos en Internet](http://alt1040.com/2009/01/un-eurodiputado-espanol-buscaba-ilegalizar-el-intercambio-de-archivos-en-europa). Esto ha causado toda clase de reacciones, me gusta, especialmente, [lo escrito por **Enrique Dans** sobre el tema](http://www.enriquedans.com/2009/02/otro-iluminado.html).

2. La propuesta inglesa para acabar con el P2P, [lo cuentan en ElOtroLado.net](http://www.elotrolado.net/noticia_la-propuesta-inglesa-para-acabar-con-el-p2p_15652), resulta que pretenden que los proveedores de Internet se conviertan en policías monitoreando constantemente el tráfico de los usuarios y vaya recolectando pruebas necesarias para hacer una demanda civil.

3. Un ISP irlandés acepta el sistema de los tres avisos por presiones de las discográficas, publicado en [Slashdot](http://tech.slashdot.org/article.pl?sid=09/01/29/1249252) y [Barrapunto](http://ciberderechos.barrapunto.com/article.pl?sid=09%2F01%2F30%2F0745248&from=rss).

4. El **Ministerio de Cultura de España** [recomienda a las universidades que empiecen a filtrar el tráfico P2P](http://bandaancha.eu/articulo/6321/cultura-recomienda-universidades-filtren-p2p) distribuyendo guías con pautas a seguir para «*garantizar el respeto y el **cumplimiento del derecho de propiedad intelectual en sus redes informáticas***», para llorar.

5. Suena a una broma pero es cierto, [La SGAE se encarga a sí misma los estudios antipiratería](http://www.soitu.es/soitu/2009/01/30/vidadigital/1233314137_345867.html), según explica **Antonio Delgado**, dan los números que sea, los reproduce la prensa y lo usan como presión al gobierno para que meta medidas ultra-restrictivas a los usuarios, los trate como criminales y sigan recolectando dinero como sea.

Así nos tienen en Europa, políticos, proveedores de acceso, eurodiputados todos presionados por discográficas, estudios y representantes de sociedades gestoras que solo miran por sus intereses con la excusa de cuidar la cultura y el derecho de autor.