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Sobre blogs y violencia o cuando los trolls pasan al mundo real

Por 28/01/09 - 21:30

Troll

Bastante sorprendido leo un post de Enrique Dans sobre algo que le ocurrió a Michael Arrington (de TechCrunch) en el último día del DLD en Alemania, cuando alguien se le acercó y le escupió la cara. Algo completamente inaceptable desde cualquier punto de vista sea Arrington el mas antipático del mundo o el más simpático.

Llevo tiempo reflexionando sobre la violencia verbal y las desproporciones a la hora de expresarse al comentar en un blog, de parte de algunas personas. Hay diferentes variables y niveles. Desde aquellos que lo hacen por divertirse y burlarse del escritor, del mundo, de ellos mismos y del universo. Y aunque me parece un método absurdo de diversión, puedo entender sus motivaciones lúdicas. Ellos se ríen en la oscuridad de sus rincones y los escritores de blogs tienden a ignorarlos. Es como reírse sólo en el autobús o en el metro, de un chiste que nadie más comparte. Rara vez este tipo de personas llegan a niveles de violencia importantes. Son simples mosquitos a medianoche.

Luego tenemos los amargados, para quienes todo está mal per se. Nada los alegra ni los motiva, para ellos el Chocolate Rain es una aberración y quien se ríe o disfruta con el video es un apátrida que merece ser excomulgado de Internet por toda la eternidad y más allá. Para ellos Yasuri Yamileth debería ser quemada en la hoguera y sus restos envasados al vacío, y enterrados en lo más profundo de los 7 mares. Algunos piensan que estas personas tienen buen gusto, o son más inteligentes o tienen la apreciación artística de un dios griego, pero no es el caso. Ellos detestan a los japoneses que tocan el Canon de Pachelbel. Se crearon la cuenta de Flickr a finales del 2004 pero sólo han encontrado 3 fotos (dignas) para poner de favoritas, en un majestuoso promedio de 0.75 fotos/año. Odian Twitter pero lo usan. Odian con toda la sangre de sus venas a Apple, pero tienen iPod. Odian que Radiohead quiera cambiar la historia de la música, y van y bajan el disco gratis diciendo que jamás en su vida volverán a escucharlos, porque dicha banda es una vendida antisistema de la música. Son unos amargados y unos incongruentes. Odian a Lost y a Obama (más que a Bush porque Obama es Hope y Bush no lo era). Odian todo a la vez, en un paradójico ciclo infinito. Son peores que un engendro de Pitufo Gruñón con Chico Migraña. Este tipo de persona puede llegar a ser bastante ofensivo y grosero al creer que tiene la verdad del mundo en sus manos. Tiene la verdad amargada del mundo, esa que no le sonríe a nada. Y al final son simples mosquitos a medianoche, con la diferencia que ellos no disfrutan de ser mosquitos de medianoche.

Después tenemos a los impolutos, aquellos seres tocados por Dios, que no están amargados, solamente son superiores. Son los moralistas, los ultraperfeccionistas, los conservadores, los que no creen en el condón pero nunca reconocen un hijo, los que quieren que cada escritor haga un blog a la medida para ellos, son los buscadores de comas perdidas, de acentos confundidos, los coleccionistas de palabras mal escritas, los que se excitan y masturban con errores gramaticales. Los buscadores del blog Santo Grial, que no existe pero del cual escucharon alguna vez. Estas personas rara vez discuten el contenido de un post. Su misión en la vida es atacar al escritor, indicar mil veces que porque demonios se ha cometido el sacrilegio de publicar semejante post (idiota) en su propio blog. Simplemente buscan la perfección en otro lugar porque nunca crean nada. Exigen y exigen perfección gritando al cielo y jamás en sus vidas han escrito nada, cantado nada, bailado nada, ni pintado nada. Estos pueden llegar a ser peligrosos, es imposible luchar contra ellos, ni con argumentos ni nada. Su única verdad es su propia visión perfecta del mundo. Los impolutos son como 3 mosquitos a medianoche.

Por último tenemos a los radicales de las causas (sean ellas perdidas, validas, hermosas, tontas, graciosas o necesarias). Para ellos no hay que hablar nunca de Apple, no hay que hablar nunca de Twitter, no hay que hablar nunca de nuestras bandas de rock favoritas, porque esas no son las "bandas". Estas son las personas que les encanta discutir de religión y fútbol, se creen tener la verdad en tópicos en los cuales NADIE la tiene. Son los evangélicos del Linux, del amor libre, de la banda de rock X, del estilo de vida tal, de la tribu urbana pascual. Para ellos el mundo es sólo una cosa, no una suma de cosas. Y si alguien escribe que puede ser el fin de los iPods, ellos gritan que Linux es mejor. Si alguien da una noticia diciendo que Mac OS X es bueno, gritan Windows 7 es mejor. Si alguien dice que que no le gusta el iPhone, dicen que Nokia patrocinó el post. Los radicales si no están combinados con ninguno de los anteriores (los impolutos, los amargados, los divertidos) son como un mosquito a medianoche, que descansa apacible en la mesita al lado de tu cama.

El peligro viene cuando el radical tiene dentro de si habitando (y despierto) a un impoluto o a un amargado. Pueden ocurrir hechos que pueden llegar al extremo de la violencia, como escupir a alguien en la cara, o golpearlo, sin ninguna razón real o irreal.

Lo que a mí me sorprende es el cambio que ocurre entre las personas a la hora de pasar al mundo "irreal" (Internet). En el mundo real siempre tenemos a raya a nuestros oscuros pasajeros (el divertido, el amargado, el impoluto y el radical). Los tenemos muy dentro en nuestra mente y alma, y los usamos en casos extremos. Cuando no estamos a favor de algo, o pensamos que tal cosa está mal, lo hablamos y lo resolvemos de forma madura y educada. Cuando esto no ocurre y dejamos escapar a nuestros demonios, caemos en la violencia, golpeamos, escupimos, insultamos, robamos y asesinamos.

En Internet tenemos la tendencia a dejar sueltos nuestros demonios. El divertido, el amargado, el impoluto y el radical no están como oscuros pasajeros, los tenemos a flor de piel en los poros. Hacemos cosas que en la vida real nos costaría hacer. Nos creemos dioses porque somos los dueños de la computadora que tenemos al frente, y aunque millones de personas están conectadas a Internet, somos los dueños de esa Internet nuestra y momentánea. Nos relajamos y dejamos que nuestros demonios nos dominen. Algunos logran domar a la bestia, otros disfrutan con no hacerlo, y hay muchos (quizás la mayoría) que ni saben los monstruos que habitan en sus poros.

Si un día sientes que tienes que escupir al escritor de algún blog, sea cual sea, por la razón que inventes, quien sufrirá la metamorfosis de mosquito a demonio eres tu, nadie más.

Foto por kevindooley

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