De alguna manera, todos damos por sentado que la publicidad exagera (y miente) sobre determinados aspectos de los productos. La separación entre lo honesto y lo ético es bastante difusa, y definitivamente hay casos en los cuales la verdad y la publicidad, están a años luz de distancia.

El iPhone no es tan rápido como muchos creen. Las aplicaciones cargan bastante rápido, pero la conexión a Internet depende de tantos factores, que difícilmente el siguiente comercial puede acercarse a la verdad.

El anuncio, que aparece en la televisión británica, pregona la enorme velocidad del iPhone 3G. La UK’s Advertising Standards Authority (Dirección de Normas de Publicidad del Reino Unido) ha prohibido el comercial por confundir a los consumidores. La frase "realmente rápido" puede ser bastante relativa, como lo es el tiempo.

En mi experiencia personal con el teléfono, jamás he visto estos tiempos de respuesta. La publicidad recibió 17 denuncias de indignados consumidores.

A veces estas cosas tan extremas dan un poco de risa. Pero en el mundo de hoy, las asociaciones que defienden los derechos de los consumidores y las entidades que se encargan de velar porque la publicidad engañosa no este al aire, tienen una importancia fundamental. Mientras más poder tienen las corporaciones y la publicidad, más determinante es tener organizaciones que puedan "lograr" que la naturaleza "malvada" de ciertas empresas se acerque un poco al famoso Don't be evil.

Vía: mocoNews