Como un episodio de House, pero en este caso la realidad supera la ficción: el músico Eddie Adcock tocó el banjo acostado en la sala de operaciones con la cabeza literalmente abierta. Se hizo de esta forma para que los neurocirujanos conocieran exactamente sus reacciones y ajustsar lo mejor posible los electrodos que estimulan el cerebro.

Todo esto para eliminar un temblor en sus brazos que no lo dejaba tocar desde hace algún tiempo por medio de una técnica experimental. Al final lo lograron y Adcock toca como antes.

Enlace: Cirugía cerebral a ritmo de banjo