Steve Vigneau tiene un pequeño problema, las pastas dentales le parecen muy fuertes y por eso tuvo que probar muchísimas hasta que encontró una que le siente bien. Pero ¿qué pasó con todas las pastas que probó y no le gustaron? Bueno, lógicamente, se pudrieron.

Pero todo puede ser utilizado y, aunque no lo creas, las pastas dentales podridas también. ¿Para qué? Pues, en este caso, para hacer un pequeño experimento. El hombre puso el contenido de 23 tubos de diferentes marcas, sabores y colores en un bol y este fue el resultado.

Toda la galería con el proceso de "creación" después del salto.

Vía: Boing Boing