wall-e.jpgHace un par de días vi Wall•E en el cine, un poco tarde en América pero antes que se estrene en Europa, es la última producción de Pixar que (sin dar spoilers) trata de un pequeño robot hecho para recoger y empaquetar basura en una etapa desolada y sin vida aparente en la tierra.

Es posible, de hecho estoy convencido, que Wall•E es de las cosas más maravillosas que he llegado a ver en un cine, no se trata de los gráficos extremadamente bien logrados, de la atención compulsiva al detalle, de la forma en que se arriesgaron haciendo escenas de más de 10 minutos sin una sola palabra pronunciada, en realidad todo tiene relación con uno de los aspectos más sencillos y menos considerados: es acerca de la mirada.

Sí, la mirada. Sí, de los robots.

Quedé perplejo, sorprendido, maravillado, casi asustado y por momentos al borde de las lagrimas observando cómo las miradas de dos máquinas que no existen, generados por un software de animación tridimensional, eran capaces de transmitir muchísimo más sentimiento y emoción que el 90% de los actores reales.

Wall•E fue capaz de sacar a flote todos esos sentimientos que tienes cuando eres niño, cuando eres adolescente y cuando te vas haciendo adulto, no necesariamente en edad "física", pero sí en la manera en que percibes el mundo en diferentes etapas de la vida las cuales se muestran en diferentes formas durante los tres "actos" que hay en la película lo cual agrega aún más profundidaa a una historia extremadamente bien lograda, a los personajes, a los sentimientos causados.

Todo esto viene rodeado de una perfecta ejecución dirigida por Andrew Stanton (mi nuevo héroe) quien tomó algunas decisiones correctas como simular lentes reales usados en películas o series de ciencia ficción en el espacio de los 70s y 80s, cargadísima de referencias geeks y de tributos a otras películas.

Para algunos Wall•E es, en gran parte, un statement político, social y corporativo acerca de las malas decisiones que aparentemente se están tomando ahora, del creciente poder (por encima de los gobiernos) que algunas empresas están teniendo y cómo la sociedad a causa de la comodidad se vuelve más vaga; pero para mi va de las circunstancias controlables e incontrolables de la vida, de como los sentimientos superan inclusive a los humanos (Wall•E aparentemente siente más que las personas), y de aquella frase cursi y repetida, pero siempre válida de "el amor lo puede todo".

Hay centenas de cosas que se pueden mencionar sobre la película, viene con mucha trivia, desde las referencias a Apple hasta el hecho que Jonathan Ive diseño a EVE. Aún así creo que no he logrado transmitir realmente bien lo increíble y bonita que es la película, pero fácilmente es de las mejores (probablemente el mejor) largometraje de 2008.

No recuerdo dónde lo leí, pero alguien se preguntaba si La Academia tendrá los pantalones de nominar Wall•E como mejor película del año y no solo mejor película animada del año. Ya veremos.