twitter_japon.jpg**Twitter** lanza hoy su versión japonesa en colaboración con **Digital Garage** de **Joi Ito**, dos grandes diferencias:

1. Aunque funciona con el mismo *backend*, la interfaz está totalmente en japonés.
2. Incluye publicidad, [según explica el mismo **Joi Ito**](http://joi.ito.com/archives/2008/04/23/twitter_japan_is_a_go.html), inician con una campaña de Toyota, el banner dirige a su propia cuenta de **Twitter** donde escriben sobre sus productos y eventos.

**Twitter** siempre fue un éxito en **Japón**, de hecho **Tokyo** es la ciudad con más actualizaciones según [Twitterlocal](http://www.twitterlocal.net/stats).

**Digital Garage** es inversor de **Twitter**. Evan Williams hizo exactamente lo mismo años atrás con Blogger, que antes de ser comprados por Google, [licenciaron una versión en portugués a Globo](http://alt1040.com/2002/08/exclusiva-blogger-brasil/).

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  1. GUARATARO DEL GUAIRE dijo
    MI CRISTO ROTO.

    “(…)A mi Cristo roto, lo encontré en Sevilla. Dentro del arte me subyuga el tema de Cristo en la cruz. Se llevan mi preferencia los cristos barrocos españoles. La última vez, fui de compras en compañía de un buen amigo mío. Al Cristo, ¡Qué elección! Se le puede encontrar entre tuercas y clavos, chatarra oxidada, ropa vieja, zapatos, libros, muñecas rotas o litografías románticas. La cosa, es saber buscarlo. Porque Cristo anda y está entre todas las cosas de éste revuelto e inverosímil rastro(bazar) que es la Vida.Pero aquella mañana nos aventuramos por la casa del artista, es más fácil encontrar ahí al Cristo, ¡Pero mucho más caro!, es zona ya de anticuarios. Es el Cristo con impuesto de lujo, el Cristo que han encarecido losturistas, porque desde que se intensificó el turismo, también Cristo es más caro. Visitamos únicamente dos o tres tiendas y andábamos por la tercera o cuarta.“Ehhmm, ¿Quiere algo padre?”“Dar una vuelta nada más por la tienda, mirar, ver. “¡De pronto! frente a mí, acostado sobre una mesa, vi un Cristo sin cruz, iba a lanzarme sobre él, pero frené mis ímpetus. Miré al Cristo de reojo, me conquistó desde el primer instante. Claro que no era precisamente lo que yo buscaba, era un Cristo roto. Pero esta misma circunstancia, me encadenó a él, no sé por qué. Fingí interés primero por los objetos que me rodeaban hasta que mis manos se apoderaron del Cristo, ¡Dominé mis dedos para no acariciarlo! No me habían engañado los ojos! ¡No!. Debió ser un Cristo muy bello, era un impresionante despojo mutilado. Por supuesto, no tenía cruz, le faltaba media pierna, un brazo entero, y aunque conservaba la cabeza, había perdido la cara.Se acercó el anticuario, tomó el Cristo roto en sus manos y…“¡Ohhh, es una magnífica pieza, se ve que tiene usted gusto padre, fíjese que espléndida talla, qué buena factura!”“¡Pero! está tan rota, tan mutilada! ““No tiene importancia padre, aquí al lado hay un magnífico restaurador amigo mío y se lo va a dejar a usted, ¡Nuevo! “Volvió a ponderarlo, a alabarlo, lo acariciaba entre sus manos; pero no acariciaba al Cristo, acariciaba la mercancía que se le iba a convertir en dinero.Insistí; dudó, hizo una pausa, miró por última vez al Cristo fingiendo que le costaba separarse de él y me lo alargó en un arranque de generosidad ficticia, diciéndome resignado y dolorido:“Tenga padre, lléveselo, por ser para usted y conste que no gano nada 3000 pesetas nada más, ¡Se lleva usted una joya!. “El vendedor exaltaba las cualidades para mantener el precio. Yo, sacerdote, le mermaba méritos para rebajarlo. Me estremecí de pronto. ¡Disputábamos el precio de Cristo, como si fuera una simple mercancía!. ¡Y me acordé de Judas! ¿No era aquella también una compraventa de Cristo?¡Pero cuántas veces vendemos y compramos a Cristo, no de madera, de carne, y en él a nuestros prójimos! Nuestra vida es muchas veces una compraventa decristos. ¡Bien! cedimos los dos, lo rebajó a 800 pesetas. Antes de despedirme, le pregunté si sabía la procedencia del Cristo y la razón de aquellas terribles mutilaciones. En información vaga e incompleta me dijo que creía procedía de la sierra de Arasena, y que las mutilaciones se debían a una profanación en tiempo de guerra.Apreté a mi Cristo con cariño, y salí con él a la calle. Al fin, ya de noche, cerré la puerta de mi habitación y me encontré sólo, cara a cara con mi Cristo. Que ensangrentado despojo mutilado, viéndolo así me decidí a preguntarle:“Cristo, ¿Quién fue el que se atrevió contigo?! ¿No le temblaron las manos cuando astilló las tuyas arrancándote de la cruz?! ¿Vive todavía? ¿Dónde? ¿Qué haría hoy si te viera en mis manos? ¿Se arrepintió? ““¡CÁLLATE! Me cortó una voz tajante. ¡CÁLLATE, preguntas demasiado! ¿Crees que tengo un corazón tan pequeño y mezquino como el tuyo?! ¡CÁLLATE! No me preguntes ni pienses más en el que me mutiló, déjalo, ¿Qué sabes tú? ¡Respétalo!, yo ya lo perdoné. Yo me olvidé instantáneamente y para siempre de sus pecados. Cuando un hombre se arrepiente, Yo perdono de una vez, no por mezquinas entregas como vosotros. ¡Cállate! ¿Por qué ante mis miembros rotos, no se te ocurre recordar a seres que ofenden, hieren, explotan y mutilan a sus hermanos los hombres?. ¿Qué es mayor pecado? Mutilar una imagen de madera o mutilar una imagen mía viva, de carne, en la que palpito Yo por la gracia del bautismo. ¡Oh hipócritas! Os rasgáis las vestiduras ante el recuerdo del que mutiló mi imagen de madera, mientras le estrecháis la mano o lerendís honores al que mutila física o moralmente a los cristos vivos que son sus hermanos”. Yo contesté:“No puedo verte así, destrozado, aunque el restaurador me cobre lo que quiera ¡Todo te lo mereces! Me duele verte así. Mañana mismo te llevaré al taller. ¿Verdad que apruebas mi plan? ¿Verdad que te gusta? ““¡NO, NO ME GUSTA! Contestó el Cristo, seca y duramente. ¡ERES IGUAL QUE TODOS Y HABLAS DEMASIADO! “Hubo una pausa de silencio. Una orden, tajante como un rayo, vino a decapitar el silencio angustioso.“¡NO ME RESTAURES, TE LO PROHIBO! ¿LO OYES?! ““Si Señor, te lo prometo, no te restauraré. ““Gracias”. Me contestó el Cristo. Su tono volvió a darme confianza.“¿Por qué no quieres que te restaure? No te comprendo. ¿No comprendes Señor, que va a ser para mí un continuo dolor cada vez que te mire roto y mutilado? ¿No comprendes que me duele? ““Eso es lo que quiero, que al verme roto te acuerdes siempre de tantos hermanos tuyos que conviven contigo; rotos, aplastados, indigentes, mutilados. Sin brazos, porque no tienen posibilidades de trabajo. Sin pies,porque les han cerrado los caminos. Sin cara, porque les han quitado la honra. Todos los olvidan y les vuelven la espalda. ¡No me restaures, a ver si viéndome así, te acuerdas de ellos y te duele, a ver si así, roto ymutilado te sirvo de clave para el dolor de los demás! Muchos cristianos se vuelven en devoción, en besos, en luces, en flores sobre un Cristo bello, y se olvidan de sus hermanos los hombres, cristos feos, rotos y sufrientes. Hay muchos cristianos que tranquilizan su conciencia besando un Cristo bello, obra de arte, mientras ofenden al pequeño Cristo de carne, que es su hermano. Esos besos me repugnan, me dan asco!, Los tolero forzado en mis pies de imagen tallada en madera, pero me hieren el corazón. ¡Tenéis demasiados Cristos bellos! Demasiadas obras de arte de mi imagen crucificada. Y estáis en peligro de quedaros en la obra de arte. Un Cristobello, puede ser un peligroso refugio donde esconderse en la huida del dolor ajeno, tranquilizando al mismo tiempo la conciencia, en un falso cristianismo”.Por eso ¡Debieran tener más Cristos rotos, uno a la entrada de cada templo, que gritara siempre con sus miembros partidos y su cara sin forma, el dolor y la tragedia de mi segunda pasión, en mis hermanos los hombres! Por eso te lo suplico, no me restaures, déjame roto junto a tí, aunque amargue un poco tu vida. ““Si Señor, te lo prometo”. Contesté. “Y un beso sobre su único pie astillado, fue la firma de mi promesa.Desde hoy viviré con un Cristo roto(…)” ; AUTOR: Padre Ramón Cué S.J.

  2. Los cristianos habitantes de la República Bolivariana de Venezuela, bajo la inspiración sublime y popular del Espíritu de la Navidad y ante la inminente proximidad del vibrar, una vez más y por siempre, de la poética musicalidad de las “LAS UVAS DEL TIEMPO” -de Andrés Eloy Blanco- recitada año tras año en medio del calor familiar de los hogares venezolanos, anunciando el advenimiento de un nuevo año de paz y prosperidad a favor de la confraternidad universal, nos valemos de esta especial oportunidad, para transcribirles tan hermoso así:
    “(…) Las uvas del tiempo
    Madre: esta noche se nos muere un año.
    En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
    zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!
    claro, como que todos tienen su madre cerca
    Yo estoy tan solo, madre,
    ¡tan solo! pero miento, que ojalá lo estuviera;
    estoy con tu recuerdo y el recuerdo es un año
    pasado que se queda.
    Si vieras, si escucharas este alboroto: hay hombres
    vestidos de locura, con cacerolas viejas,
    tambores de sartenes,
    cencerros y cornetas,
    el hálito canalla
    de las mujeres ebrias,
    el Diablo con diez latas prendidas en el rabo
    anda por esas calles inventando piruetas
    y por esta balumba en que da brincos
    la gran ciudad histérica,
    mi soledad y tu recuerdo, madre,
    marchan como dos penas.
    Esta es la noche en que todos se ponen
    en los ojos la venda,
    para olvidar que hay alguien que está cerrando un libro
    para no ver la periódica liquidación de cuentas,
    donde van las partidas al Haber de la Muerte,
    por lo que viene
    y por lo que se queda
    porque lo que sufrimos se ha perdido
    y lo gozado ayer es una pérdida.
    Aquí es de tradición que en esta noche
    cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega
    todos los hombres coman, al compás de las horas
    las doce uvas de la Noche Vieja.
    Pero aquí no se abrazan ni gritan: «Feliz Año»
    como en los pueblos de mi tierra
    en este gozo hay menos caridad;
    la alegría de cada cual va sola
    y la tristeza del que está al margen del tumulto
    acusa lo inevitable de la casa ajena.
    ¡Oh, nuestras plazas,
    donde van las gentes sin conocerse,
    con la buena nueva!
    Las manos que se buscan
    con la efusión unánime de ser hormigas
    de la misma cueva y al hombre que está solo,
    bajo un árbol le dicen cosas de honda fortaleza:
    —Venir, compadre, que las horas pasan
    ¡pero aprendamos a pasar con ellas!—
    Y el cañonazo en la Planicie
    y el Himno National desde la Iglesia
    y el amigo que viene a saludarnos:
    —Feliz Año, señores—
    y los criados que llegan a recibir
    en nuestros brazos el amor de la casa buena.
    Y el beso familiar a medianoche:
    —La bendición, mi madre.
    Que el Señor te proteja…
    después, en el claro comedor,
    la familia congregada para la cena,
    con dos amigos íntimos
    y tú, madre, a mi lado y mi padre,
    algo triste, presidiendo la mesa.
    ¡Madre, cómo son ácidas las uvas de la ausencia!
    ¡Mi casona oriental!
    aquella casa con claustros coloniales,
    portón y enredaderas,
    el molino de viento y los granados,
    los grandes libros de la biblioteca,
    —mis libros preferidos:
    tres tomos con imágenes
    que hablaban de los Reinos de la Naturaleza—
    Al lado, el gran corral,
    donde parece que hay dinero
    enterrado desde la Independencia,
    el corral con guayabos y almendros,
    el corral con peonías y cerezas
    y el gran parral que daba todo el año
    uvas más dulces que la miel de las abejas!
    Bajo el parral hay un estanque,
    un baño en ese estanque sabe a Grecia;
    del verde artesonado,
    las uvas en racimos, tan bajas,
    que del agua se podría cogerlas,
    y mientras en los labios se desangra la uva,
    los pies hacen saltar el agua fresca.
    Cuando llegaba la sazón tenía cada racimo
    un capuchón de tela,
    para salvarlo de la gula
    de las avispas negras,
    y tenían entonces una gracia
    invernal las uvas nuestras,
    arrebujadas en sus telas blancas,
    sordas a la canción de las abejas…
    Y ahora, madre,
    que tan solo tengo las doce uvas de la Noche Vieja,
    hoy que exprimo la uva de los meses
    sobre el recuerdo de la viña seca
    siento que toda la acidez del mundo
    se está metiendo en ella,
    porque tienen el ácido de lo que fue
    dulzura las uvas de la ausencia.
    Y ahora me pregunto:
    ¿Por qué razón estoy yo aquí?
    ¿qué fuerza pudo más que tu amor,
    que me llevaba a la dulce
    anonimia de tu puerta?
    ¡Oh, miserable vara que nos mides!
    el Renombre, la Gloria…
    ¡pobre cosa pequeña!
    cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
    ¡cómo olvidé la gloria que me dejaba en ella!
    Y ésta es la lucha ante los hombres malos
    y ante las almas buenas;
    yo soy un hombre a solas
    en busca de un camino
    ¿dónde hallaré camino mejor que la vereda
    que a ti me lleva, madre,
    la vereda que corta por los campos frutales,
    pintada de hojas secas,
    siempre recién llovida,
    con pájaros del trópico,
    muchachas de la aldea hombres que dicen
    —Buenos días, niño—
    y el queso que me guardas siempre para merienda?
    …Esa es la gloria, madre, para un hombre
    que se llamó Fray Luis y era poeta.
    ¡Oh, mi casa sin críticos,
    mi casa donde puede mi poesía
    andar como una Reina!
    ¿qué sabes tú de formas y doctrinas,
    de metros y de escuelas?
    tú eres mi madre,
    que me dices siempre
    que son hermosos todos mis poemas;
    para ti, yo soy grande,
    cuando dices mis versos,
    yo no sé si los dices o los rezas…
    Y mientras exprimimos
    en las uvas del Tiempo
    toda una vida absurda,
    la promesa de vernos otra vez
    se va alargando el momento
    de irnos está cerca y no pensamos
    que se pierde todo!
    por eso en esta noche,
    mientras pasa la fiesta
    y en la última uva libo
    la última gota del año que se aleja,
    pienso en que tienes todavía,
    madre, retazos de carbón en la cabeza
    y ojos tan bellos que por mí
    regaron su clara pleamar
    en tus ojeras y manos pulcras
    y esbeltez de talle,
    donde hay la gracia de la espiga nueva,
    que eres hermosa,
    madre todavía y yo estoy loco
    por estar de vuelta porque tú eres
    la gloria de mis años
    ¡y no quiero volver cuando estés vieja!…
    Uvas del tiempo que mi ser escancia
    en el recuerdo de la viña seca
    ¡cómo me pierdo madre en los caminos,
    hacia la devoción de tu vereda!
    Y en esta algarabía de la ciudad borracha
    donde va mi emoción sin compañera
    mientras los hombres comen las uvas
    de los meses yo me acojo al recuerdo
    como un niño a una puerta
    mi labio está bebiendo de tu seno
    que es el racimo de la parra buena,
    el buen racimo que exprimí en el día
    sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.
    Madre, esta noche se nos muere un año;
    todos estos señores tienen su madre cerca
    y al lado mío mi tristeza muda
    tiene el dolor de una muchacha muerta…
    Y vino toda la acidez del mundo
    a destilar sus doce gotas trémulas,
    cuando cayeron sobre mi silencio
    las doce uvas de la noche vieja.”(Fin de la cita)

  3. Venezuela, hoy absorta en el Espíritu de la Navidad se prepara para dar y seguir brindando sus más preciados presentes decembrinos al Ser apreciado, adecuado, inesperado y sorprendido quien no tiene que darnos las gracias al recibirlo, porque somos nosotros quienes se las debemos por aceptarnos nuestro humilde, mejor y sincero obsequio. El mío para todos ustedes, en esta Navidad, la propiamente dicha [la más sublime que la del decir de que: “Todo el año es navidad”], está referido a la obra literaria: “Coloquio bajo la palma”, poema de Andrés Eloy Blanco como exaltación del espíritu de superación del ser humano, de la necesidad de estudiar y prepararse (alumbrarse; como señala el apreciado poeta venezolano A.E.B., tomando la idea de Bolívar: »Moral y luces son nuestras primeras necesidades») cuyo contenido poético es del tenor siguiente:
    “(…) Lo que hay que ser es mejor
    y no decir que se es bueno
    ni que se es malo,
    lo que hay que hacer es amar
    lo libre en el ser humano,
    lo que hay que hacer es saber,
    alumbrarse ojos y manos
    y corazón y cabeza
    y después ir alumbrando.
    Lo que hay que hacer es dar más
    sin decir lo que se ha dado,
    lo que hay que dar es un modo
    de no tener demasiado
    y un modo de que otros tengan
    su modo de tener algo,
    trabajo es lo que hay que dar
    y su valor al trabajo
    y al que trabaja en la fábrica
    y al que trabaja en el campo,
    y al que trabaja en la mina
    y al que trabaja en el barco,
    lo que hay que darles es todo,
    luz y sangre, voz y manos,
    y la paz y la alegría
    que han de tener aquí abajo,
    que para las de allá arriba,
    no hay por qué apurarse tanto,
    si ha de ser disposición
    de Dios para el hombre honrado
    darle tierra al darlo a luz,
    darle luz al enterrado.
    Por eso quiero, hijo mío,
    que te des a tus hermanos,
    que para su bien pelees
    y nunca te estés aislado;
    bruto y amado del mundo
    te prefiero a solo y sabio.
    A Dios que me dé tormentos,
    a Dios que me de quebrantos,
    pero que no me de un hijo
    de corazón solitario (…)”
    Autor: Andrés Eloy Blanco.

  4. Con sumo respeto a POMPEYO MÁRQUEZ
    Pompeyo cuando visitabas a la Parroquia Guarataro -El Descanso-para orientarnos idiológicamente sobre la importancia del socialismo, en una de tus exposiciones, nos manifestastes, convicentemente, que «LA PAZ SOCIAL EMERGE DE LA OBJETIVIDAD, LA COMPRENSIÓN Y LA TOLERANCIA QUE SEA CAPAZ DE ALBERSE EN NUESTRA PROPIA CONCIENCIA.»; y hoy veo con suprema decepción, que tu nueva conveniencia capitalista salvaje te impelen a tratarnos, desconsideradamente, en tus actuaciones mediáticas con esquemas idiológicos distintos a los que nos inculcastes en los albores de nuestra primera juventud, no puedo responderte con odio porque te comprendo.
    Pompeyo hay que LUCHAR SIN ODIO.
    «El odio es un veneno que uno toma para dañar a otro»
    «APRENDA A NO ODIAR AL ENEMIGO»
    El Semanal,10 de agosto de 2003, página 55
    «He leído en sus escritos que perdonar nos libera y que es muy positivo, pero ¿qué sucede si alguien te ataca, te ofende o te causa un mal ‘a propósito’? ¿qué ocurre cuando, de manera fría y deliberada, una persona intenta hundirte? ¿No cree que en este caso hay motivos para la ira y el enfado? Maria. Madrid.
    Respuesta: Cuando nos sentimos frustrados deducimos, de forma consciente o inconsciente, si quien se interpone en nuestro camino lo hace de manera voluntaria o sin pretender perjudicarnos.
    En ambos casos se produce un enojo, pero con la diferencia de que, cuando no descubrimos maldad en el otro, nos sentimos contrariados, pero no ofendidos. El problema está cuando alguien nos ataca deliberadamente. En tal caso el enojo adquiere tintes de odio y de deseos de tomarse la revancha. Pero que haya motivos para enfadarnos no significa que nuestra respuesta deba ser primaria e incontrolada.
    Lo inteligente es que decidamos manejar ese sentimiento espontáneo de enfado de manera controlada, sin perder la calma, con frialdad.
    ¿Cómo se logra inteligentemente, manejar ese sentimiento espontaneo –odio- de enfado, de manera controlada, esto? Sin perder la calma y con frialdad?
    Con la empatía, tratando de averiguar motivos y los resortes que han impulsado al otro a causarnos daño. Casi siempre encontraremos que se trata de una persona fracasada, frustrada, descontenta consigo misma, envidiosa y orgullosa. En definitiva, una persona desgraciada que se siente ‘feliz’ y liberada viéndonos desgraciados.
    Al descubrir que la maldad esencial de quien busca hacernos daño de manera deliberada forma parte de su depauperada vida interior, nos sentimos descargados de odio, del enfado destructivo y nos humanizamos ante un ser que en realidad es insignificante, a pesar de sus bravatas.
    «El odio es un veneno que uno toma para dañar a otro»
    En consecuencia, hasta cuando alguien nos hace daño “a propósito”, es posible relativizar nuestro enfado y no responder con ira. Simplemente debemos limitarnos a dejarle a solas con su odio sin darnos por aludidos. Esto será suficiente, pero sí, además, arrancamos de raíz el poco odio que pueda atarnos a esta persona nos sentiremos completamente liberados y en paz con nosotros mismos. Bernabé Tierno Jiménez -psicólogo, psicopedagogo y escritor-; pues, no hay que olvidar, que: “(…)Resulta cada día más evidente que la mayor amenaza para la Humanidad no reside en el hambre, ni en los microbios, ni en el cáncer, sino en el hombre mismo, porque éste carece de defensa frente a las epidemias psíquicas, cuyos efectos son infinitamente más devastadores que los de las mayores catástrofes naturales. (C. G. Hung – “Modern Man in Search of a Sould”).-

  5. “(…)Yo soy un recién nacido, pero por la experiencia que guardó mi memoria, ya no quiero herir a nadie, sé que la agresión trae enfermedad, complica más las cosas. Somos parte de la misma cosa por lo tanto, si te hago mal, me hago mal. Antes me movía la razón, que es objetiva, ahora el AMOR, que es la razón del universo. Pero… no perdí el fuego, es más, ahora tiene mayor calidad, antes quemaba y ahora ilumina, es decir que pasé de destructor a constructor.” (Facundo Cabral)