Claro, a estas alturas está más que visto que otras redes sociales empiezan a comerle los caramelos a MySpace. En Estados Unidos Facebook se los lleva por delante y más de lo mismo pasa en España con Tuenti o con Orkut en Brasil.

Si bien es cierto que la red de Tom tiene su público, definitivamente su gran núcleo gira desde hace tiempo en torno a las bandas que la utilizan como escaparate. De hecho, no es extraño ver cómo las primeras búsquedas de una banda suele devolver su web oficial, su página en la Wikipedia -si es lo suficientemente relevante- y claro, su MySpace.

El salto a la venta de música era lógico, y me alegra que incluya un acuerdo que hará que Sony, Universal y Warner dejen atrás el DRM. Claro, se echa de menos a EMI que lleva un buen tiempo de próspero amorío con iTunes. Son esas las guerras que no nos benefician a los usuarios -yo quiero comprar música sin restricciones en cualquier sitio- pero detrás conllevan unas cifras astronómicas de dinero.

Pero, ¿qué pasa con las bandas independientes o que pertenecen a una pequeña discográfica? Si nos pusieramos a contar, seguro que son la gran mayoría de MySpace y en este acuerdo se está pasando por encima de ellas, al menos de momento. Y justo esa es la asignatura pendiente que tiene este servicio de MySpace, que además va más allá de la venta de música y ofrecerá merchandising y entradas para conciertos.

Eso sí, de lo que nadie parece haberse percatado es que Chris DeWolfe, ejecutivo de MySpace, declaró que la compañía también está valorando lanzar un servicio de descargas ilimitadas bajo suscripción. Justo lo que escuchamos de Apple hace unas semanas, y lo que podría convertirse en el próximo paso de un modelo de distribución de la música.

Las cosas están cambiando, y sobre todo gracias a los nuevos ejecutivos como Douglas Merrill que sin problema alguno declara lo que todos pensamos: "El intercambio de archivos es bueno para los artistas".